EL PADRE REBAZA, UNA VIDA AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

viernes, 29 de mayo de 2020

Entrevista a Juan Cedrón: "Miguel Ángel Díaz Dávila, artista prolífico (In Memoriam)"



Entrevista a Juan Cedrón: 
"Miguel Ángel Díaz Dávila, artista prolífico (In Memoriam)"

Jesús, Cajamarca, 12 de septiembre de 2018. Estamos con el profesor Juan Manuel Cedrón Plasencia, autor de los libros El Padre Rebaza, una vida al servicio de los demás y El Diario del Padre Luis Rebaza Neira Ofrecido al Señor Jesucristo. Él conoció al escultor Miguel Ángel Díaz Dávila, el célebre MADD, entre los años 2011 y 2012. Vamos a hacerle algunas preguntas.
            j.f.c. ¿En qué año, Juan, conociste al escultor, pintor y maestro de renombre nacional, MADD?
            j.m.c.p. En el año 2012, a raíz de que él fue contratado para remodelar la Plaza de Armas del Distrito de Jesús, en la cual ha dejado una obra: “El Ángel que anuncia a Jesús”. Aparte de eso tiene el mensaje; o sea las columnas son el Anda, la cual sale cada año en la procesión para la fiesta del Dulce Nombre de Jesús, que se celebra en el mes de enero. El ángel es portado sobre el anda. Tiene una especie de leyenda o explicación que no se ha colocado bajo la escultura por motivo de que a veces las autoridades no se interesan mucho; pero es importante que se sepa; eso no está por las puras. El significado es que ese ángel anuncia el nacimiento del pueblo de Jesús; obra de MADD.
j.f.c. Como que se hace necesario, tal vez, que bajo la escultura se coloque una placa explicativa, a modo de leyenda, en la que se relate el lema histórico de ese Ángel Anunciador de Jesús.
j.m.c.p. Bueno, si alguna vez convendría elegir a un alcalde de mucha cultura, de mucha aceptación, se podría hacer, pero que ya quede escrito, como testimonio, el significado de ese ángel, para anunciar al pueblo de Jesús, ya que ha sido esculpida por el gran MADD, con dedicación exclusiva, siendo yo su asistente, aquella vez que arribó al pueblo; por eso tengo el alto honor de haber compartido su amistad con MADD; de haber, incluso, cantado con él; porque él es un artista multifacético, completo. Él ha estado por varios días en el pueblo de Jesús.
j.f.c. Y, dígame, Juan, durante su estadía, el maestro MADD, quizá conversó con usted acerca de algunas experiencias artísticas, durante su larga trayectoria en el país. Respecto a la obra que él erigió, una obra monumental que está presente en cada rincón del Perú.
j.m.c.p. Sí, y sobre todo que ―no hemos conversado mucho sobre ello― me ha detallado que los materiales que utilizaba eran elegidos para la posteridad; eran materiales de buena calidad, elegidos para una obra de arte perdurable. Lo que me ha gustado mucho es que MADD es el autor de una escultura que hay en Contumazá, del Padre Félix Luis Rebaza Neira. MADD me contó aquella vez, que él había esculpido ese honorable monumento. Incluso me dijo que me iba a regalar una foto de la escultura. Ahí estoy yo, entregando la escultura. Ya no nos hemos vuelto a ver, he perdido contacto; pero, sí, ha estado aquí en mi taller, hemos trabajado, lo he apoyado en la Plaza de Armas, en esa pieza artística que es un orgullo para el pueblo de Jesús, Cajamarca y el Perú. No integra el libro Arte en esculturas y murales (2018), y no es porque valga menos, sino por la premura del espacio. Existen muchas obras que ha legado MADD, que no figuran en el libro. Y a mí me dio un poco de alegría, ya que hicimos una bonita escultura para un amigo llamado Leonidas Delgado, que está en su habitación. Creo que el historiador idóneo de redactar la historia de Jesús tiene que complementar muchos detalles.
j.f.c. ¿Y desde qué año data la trayectoria del maestro MADD?
j.m.c.p. ¡Es interminable! Puede ser los años 60, ya que, me parece, ha nacido en el año 1942.
j.f.c. MADD es oriundo de Celendín, ¿no es así?
j.m.c.p. Nacido en Celendín, pero radicado en Trujillo desde hace mucho tiempo.
j.f.c. ¿Según veo, admira al gran artista, el maestro MADD; qué proyectos él tiene en mente, según usted tiene conocimiento?
j.m.c.p. A mi ver, MADD tiene la visión de que adonde lo llaman, él acude. Creo que siempre fue así, con ese carácter empecinado, tenaz, con una pródiga obsesión por realizar, cada vez, proyectos más y más grandes, fabulosos.
j.f.c. ¡Muchas gracias!

Datos biográficos de Miguel Ángel Díaz Dávila[1] (MADD)
Reconocido pintor peruano, nacido en Celendín el 27 de abril de 1942, sus padres fueron  don César Díaz Chávez, artista plástico y fotógrafo y la Sra. Petronila Dávila Pereyra, artesana sombrerera. Sus estudios de educación primaria, secundaria y superior los realizó en su tierra natal obteniendo el título de Profesor en el Instituto Superior Pedagógico de Celendín. Posteriormente realizó estudios de Post Grado en Cursos del Ministerio de Educación, para profesor de las Escuelas Superiores de Educación Profesional ESEP, en la Especialidad: Apreciación y Expresión Artística. Siendo profesor en la ESEP Militar “Gran Mariscal Ramón Castilla de Trujillo”. Ha laborado como docente en la Escuela Superior de Bellas Artes de Trujillo “Macedonio de la Torre”, en las asignaturas de Dibujo y Pintura.
Obra
Ha realizado obras artísticas en Pintura al óleo, Murales en alto relieve policromados en las ciudades de Cajamarca, Chiclayo, Trujillo, Lambayeque, Bambamarca, Celendín, Chimbote, Lima, La Merced Chanchamayo, Rioja, entre otras. El material que usa en las esculturas y relieves monumentales es de concreto armado; técnica, modelado directo. En murales, cemento policromado. MADD es autor del relieve del frontis de la Escuela de Bellas Artes de Trujillo, Cristo redentor, Paseo de las Musas, Universidad Nacional de Cajamarca, Asamblea Nacional de Rectores en Lima, así como la Universidad Nacional de Trujillo.

Premios y distinciones
-2011. Palmas Artísticas otorgadas por el Ministerio de Educación, en mérito a su trayectoria artística y reconocimiento a su obra realizada en el Perú, mediante D.S. Nº 006-2006 E.D.
-Diploma y Medalla de Honor de la Municipalidad Provincial de Trujillo Resolución de Alcaldía Nº 1525-96 M.P.T.
-Medalla de la Ciudad por Resolución de Alcaldía Nº 702-2005 y Diploma de Honor otorgado por el Gobierno Provincial de Chiclayo.
-Honor al Mérito en el sesquicentenario de la Creación Política de Cajamarca 11 de febrero 1855 11 de Febrero de 2005.


En: Revista Kcreatinn, Año XII, Vol. 2, N°21 | Cajamarca-Perú | I Semestre de 2018

Text Box: Foto: “Nimbe la sombra tu alada mariposa sombra”Jotías Pèrec Diespágs. 32, 33.



domingo, 10 de mayo de 2020

"Pasajero irreal", de Jack Farfán Cedrón






‘I am the passenger
And I ride and I ride’

Iggy Pop ‘The Passenger’

i.-El extraño mundo de Jack

Tomo como primer referente la genial película de Tim Burton: ‘The Nightmare before Christmas’, traducida al castellano como ‘El extraño Mundo de Jack’, el cosmos de Jack Skellington: Halloweenland, y su amor por Sally  Wobblers.
Obligado referente número dos, y música de fondo: 'The Passenger', esa eterna lacónica melodía de Iggy Pop, como para sentirme un verdadero pasajero irreal.
Ofuscado e imprudente, histérico o no, embisto, me abro paso a codazo limpio, insulto, usurpo, atropello y vocifero contra el torrente de eclecticismo que exuda el presente poemario.
Los trabajadores van a su trabajo en una coaster, el bloque poético también; en esa diligencia urbana que porta una singular facha tan disímil como extraña. Irrumpo y hallo un infinito etcétera de personajes que son la miniatura humana de un vehículo que avanza violando las reglas de tránsito más elementales y apretando el claxon estridente de su queja profunda. Encuentro a Enrique Verástegui divagando a lado de un empleado bancario prepotente, a Vallejo deleitándose con la corta minifalda de una malgeniada secretaria, a Jim Morrison filosofando con un aprendiz de astrólogo y a Charles Bukowski mentándole la madre a viva voz al cobrador que se balancea con medio cuerpo fuera de la coaster huyendo de las mordidas de los personajes y pormenores.

ii.-Pie derecho, pie derecho…

En el cielo interior de este carromato los aromas venidos de todas partes se confunden en un solo viento agresor. Tanto así que el pasajero nuevo jamás acertaría en su vana percepción, adivinar si el perfume que flota en el aire es el Heno de Pravia® de la pecosa  ricotona con el ombligo descubierto a las miradas insidiosas; el Old Spice® del anciano que resuelve crucigramas y come galletas de animalitos, tampoco el Bohéme® de la chica nice que luce un short facineroso que rebosa fuera del asiento minúsculo; rodeada de  tenues cebollas y ajos de calibre 38, casquillo recortado. Amén del humo fragante de cigarrillo y el dulzón aroma del rasposo ron con Coca Cola®.
Jean Baptiste, el personaje de El Perfume se sonroja de envidia.

Imágenes difíciles de capturar con un adjetivo (tanto en las subidas, como en las bajadas, o viceversa) uno se topa con universos específicos de referentes, que bien, conviven empáticamente durante el tiempo que dure el viaje de cada cual. Exabruptos geniales con frases punzantes y a quemarropa.
Muerde el polvo en su lectura el fintoso que, creyéndose sex symbol, elige el asiento delantero, para poder contemplarse en el espejo retrovisor lateral.
El ególatra insulso seguirá ahí, sonriéndose, acomodándose el cerquillo resinoso, lejos de la poesía que ataca sin conmiseración como un rottweiler embravecido. Nunca le toques el hombro y le digas: ‘Permiso pe’ tío’ a Henry Miller, advertido quedas. El viejo tiene varios occisos en su haber.
La música del vagón está exiliada de la estereofonía de parrillada, anticuchada, pollada y otras ‘adas’, de ese latoso soundtrack tecnocumbiambero que nos atormenta cotidianamente en los tránsitos.
En Pasajero irreal podremos escuchar la música de U2, por mencionar un referente y el rock en todos sus diferentes ritmos. Agitados y taladrantes unos. Cadenciosos y retozados otros.
La cassetera de la coaster  sólo responderá a los caprichos dactilares y a la destreza de su conductor. Un toque aquí, otro más allá y el sonido fluye lento como las músicas humildes. Y se eleva como el humo fabuloso de una cabellera. César Moro sonríe cachaciento.

iii.-Patería aparte

Concluiré diciendo que ya soy un habitual de esta coaster, que la comodidad del taxi no  ha terminado por alejarla de los  paraderos de mi existencia, que me alegro de eso, todo menos quedar  entregado al sueño en el fondo de la unidad interurbana, y adormilarme  imperturbable contra la ventana, dejando chorrear un lento hilo de baba, cuya primera gota caería infaliblemente sobre el jean a la cadera de la chica de a lado.
Soy consciente de que este texto no será etiquetado como un artículo ‘serio’, pero hay cosas que deben ser proferidas a grito pelado:
-Pasajero irreal, tiene mucha pasión y energía, siempre está buscando generar un sentimiento. Dulce o ácido, nunca agridulce. Encandila y emociona, se convierte en un sorprendente desafío y una experiencia gratificante. Regala un sorprendente ejercicio poético, maduro e introspectivo, desterrado de la cursilería y sandeces.
-Llega profundamente al entendimiento. Es especial, esencial, un ‘rara avis’ para el medio. Es el poemario que se lee con fruición. Ahora pueden. Valió la pena la espera.
Las gracias a Jack Farfán y Skellington, por compartir sus extraños mundos.
‘Lleva, lleva’… en este preciso instante la coaster vira violentamente; segundos después desaparece en el horizonte…

Willy Miranda Quiroz
Mayo-‘05

miércoles, 30 de octubre de 2019

miércoles, 16 de octubre de 2019

CUENTOS Y RELATOS DEL PUEBLO DE JESÚS, de Juan Manuel Cedrón Plasencia


Cuentos y relatos del pueblo de Jesús

Black Line Studios SAC
(Agradecimiento Especial a:
Pocho Manzanedo Editor)
Lima- Perú, 100 págs.








LIBRO PUBLICADO GRACIAS AL GENTIL AUSPICIO DE LA MUNICIPALIDAD DISTRITAL DE JESÚS
ALCALDE: 
MARCO ANTONIO RUIZ ORTIZ

lunes, 30 de septiembre de 2019

Sueño etéreo, acerca de "Personajes de hoy", de Luis Enrique Guerrero Castillo



Sueño etéreo

Luis Enrique Guerrero Castillo
Personajes de hoy
Empresarios cajamarquinos de éxito
KN Editores
Cajamarca-Perú
183 págs.

Luis Enrique Guerrero ha tejido un conjunto de 24 biografías y siete textos cortos que versan sobre gente emprendedora; personas que han surgido desde abajo, que han saboreado los dislates que nos cobra el destino para poder llegar a buen puerto. Todos, hombres y mujeres, de honda calidad humana; tienen en común la resiliencia, la tenacidad y la humildad con que se han portado en este valle de padecimientos. Seres humanos que han vivido dentro de la carencia, desde pequeños, y que a base de caídas y resurgimientos se ha moldeado su personalidad ganadora, emprendedora, impetuosa. Y aquí los tenemos, estos son nuestros personajes de hoy.
La técnica con la que narra Luis Enrique es muy versátil y ágil. Sorprende que para ser un primer libro, a caballo entre el relato periodístico y la crónica vital, enluzca sin parangón, la muy nutrida literatura cajacha, hasta dar brillo, con este manojo de destinos, que, cómo no, han llegado al éxito en sus vidas.
El autor es un consumado dibujante, promotor cultural, comunicador, músico, trovador nuestro. Las horas que dedica al arte son su sustento. Su sueño es el mundo. Posee la capacidad del millón de amigos; ello le ha valido algunas puestas en escena que ha protagonizado: La cantata..., Los Niños terribles, Esperando a Godot, Arte, entre otras, montadas por Cierto Consenso y Kcreatinn Organización. Se inició como actor en el Colectivo Cierto Consenso, liderado por el dramaturgo Mauro Rojas Medina. Posee un poemario inédito y un nutrido legajo de ilustraciones, además de producciones musicales, que lo encumbran hasta el polifacético artista, que, en un mundo aciago, ¡vive del arte! Loable virtud, en un país donde se pone el dedo y salta la pus, como otrora lo acuñara Manuel González Prada, en sus Pájinas Libres. Loable y digno de imitar, labrador de incertidumbres sobre el mar de lo perdido. Tu sueño etéreo ha dado un paso gigantesco para distender el mar de fondo. Hoy es un buen día para nacer.

Jack Farfán Cedrón

Cajamarca, 30 de Septiembre de 2019



miércoles, 12 de diciembre de 2018

El frío de la muerte



Signos del pantano




Doan Ortiz Zamora
Gobierno Regional
de Cajamarca
70 págs.



Por: Jack Farfán Cedrón


 I.-La clarividencia del signo 


Cantar, cantar, cantar hasta ver blancos los árboles. Esta noche sagrada. El grueso de las explicaciones indica que debemos continuar. La encrucijada es sinuosa, polvorienta. Las flechas conducen a la duda. La existencia es el designio del tormento. La faz de la tierra es el tormento elegido. No puedes dar vuelta atrás. Estás atrapado en la bella encrucijada; húmeda, distante, obedece a crujidos tempestuosos que galopan dentro de las venas invisibles, colándose por el hoyo de lo inexplicable. Acaso un eco de lo que te escuchas, a ti mismo. Acaso una sorda inexistencia de lo todavía no acaecido.   ¿Alguien habló sobre el frío de la muerte?, reza el alma vendida a esta helada estación de vivientes, Jaco. El viejo blues del salón en el ángulo oscuro. Robert Johnson invita a soñar una voz exitosa hecha humo, azulino, eléctrico, desleído en el habitáculo. Moridero de peces purgando como una ensoñación aguachenta, de tu boca. De pronto, el ritual melodioso de una voz, la sombra aherrumbrada, medieval: una lanza clavándose en el estómago. Cunde la noticia: “Hallan lívido a Brazos de Marfil: aparente suicidio. Seguiremos informando”. Se abre el telón, las hojarasca se despeja, dando paso a un viento inclemente únicamente reconocido por los muertos a esta hora de la no-hora, del no-paso del tiempo nocturno y desvelado por un viento a jirones. Atmósfera rarificada intensifica la palidez mortuoria del recinto. 
Me dijo que el frío lo sentían los que se quedaban; los que fracasaban con la muerte; los que creaban ese idilio infinito con la agonía y el hartazgo. Por eso yo nunca lo sentí”[1].
 Las sombras te atormentan, las sombras te apresan, no te dejan salir de ese abismo confuso de luces opacas. Una gran carrera por delante, como vestigio de la fatalidad recorriendo el abismo en que estoy. Es como la caída inexplicablemente estrepitosa de un Gibreel Farishta y un Saladin Chamcha, y a la vez, el ascenso de la Bella Remedios libre ya de sábana blanca, hacia el cielo de lo clarividente. Largue usted, tranquilamente, el saco de piedras sobre la charca podrida, la fritura de gusanos blancos a falta de tortas, la caída de culo, el pescozón por ser tan tonto, qué sé yo. Pero tu conversación es asaz pesimista. No tienes a nadie más que estas voces latas. ¿Los miedos están ahí? Sí, son reales. No puedes correr. Atrapado en tus sueños, mientras lo haces, alguien ajeno a ti y tan familiar a tu siamés inmediato te hala de la cuerda. ¡Tiren, tiren, tiren! Entrambos, las guerras interiores se dilucidan, se sacan los trapitos nauseabundos al sol, los secretos mejor ventilados a jeta parkinsoniana. El estómago se te dilata, atraca en lo hondo de un pozo del que sabes se entra fácilmente ebrio y nunca se sale. Un helado estupor hace de tu arraigo, mientras caes, un imperceptible tormento disparando polen marrón desde una corola amarilla de retama. ¿Acaso el despertar? Podría ser la fría, nebulosa muerte. 
Contemplarás, sí, “los templos del abismo”. Una paráfrasis del signo, una cara verborrea musicante; el infierno fundido; aquel vestigio con olor a ostra en medio de una borrachera, mujer: “Contemplando los templos del abismo”[2].
 Cerca de las ciudades. El rugido espantoso del mar, cuando te aproximas a él, te energiza la serpiente de la perfección muy a la usanza de tu gusanillo interior. Es como si navegaras en círculos, es como si te atraparas una y otra vez, incontables veces, la cola. Todo es cíclico y repetitivo. Cerca, la ventana horizontal. Musitas, desvelado, la clarividencia del signo. Esa cueva. Cómo es que las almas pintadas de negro ovacionan y conspiran para que tú te entretengas y el hombre de color avance con el faro celeste en mano, mientras la mujer perseguida lo hace, vuelta hacia el malecón, Jaco. 
“Todo es tan extraño, tan indeseable, como si estuviera atrapado en una pesadilla. Ahora no duermo, no tengo cansancio; pero siento el peso que tienen mis ojos. Aunque no sé si continúan allí. Puedo sentir mis cuencas como dos túneles, donde el viento pasa como único elemento vivo en este lugar. Claro, si es que podría decir que hasta el viento existe aquí. Hasta extraño a la serpiente y sus signos. Lo que no puedo soportar es la maldita fragancia del recuerdo y del ruido”[3].  
 


II.-Aquel valle de las horas 


Para el poeta Paul Mendoza Malaver, Signos del pantano. 
“Pertenece al teatro onírico existencialista. El argumento central es la búsqueda de Jaco, un músico de blues que decide dejar una banda para continuar su carrera como solista, inspirado por una enigmática melodía de Robert Johnson y una fragancia, mezcla del sudor de todos los cuerpos de las mujeres que amó, y de todos los sonidos que fluían de su guitarra. Jaco es un ente metafísico que desde el más allá lucha consigo mismo para reconstruir su memoria. Dejando en la nebulosa la identidad de su asesino, recobrará el sentido de su muerte en los signos, ahora inmóviles, hundiéndose como él, en el pantano del no ser”[4].
 Signos del pantano es la mirada furtiva en tres actos, de aquellas alegorías alerta en que se cuece un suicidio. Brazos de Marfil, el muchacho “de la risa esquelética” aparece, lívido cuerpo, sin vida, en su habitación en ruinas. La tarea esgrimida por el dramaturgo será develar la misteriosa desaparición de un individuo enigmático, cuyos vestigios traslapan un híbrido entre novela negra y poemario cinemático. Ser cansado de vivir, entre  nebulosas oníricas rociadas por el hada verde de la absenta; fondo musical, un blues desgarbado, tal roñoso maullido purpurino amaneciendo en este Valle de las Horas como espinas. 

Las escenas que entretejen el telón de esta poética de la depresión, están subvertidas por el invento de horas eternas, cifra precaria, ladrido, fotografía literaria con que acaso estuvo descripta la agonía del acto. La actual escena teatral basa su búsqueda en la existencia como espacio reflexivo, donde las personas se han convertido en ánimas, en medio del marasmo consumista, el gran escándalo de la televisión basura y las redes sociales, que nos van convirtiendo en sombras batallantes exhibidas en una vitrina antropofágica. Animales en conserva petrificada, de cara al desmoronamiento gradual de la personalidad y una actitud ególatra, amén del escaso cuidado del hábitat en que nadamos, en plena asfixia XXI.
 La nebulosa umbría de Signos del pantano atraviesa terrenos poéticos, sucesivas estaciones que en fondo surrealista y a la vez urbano, entretejen un plúmbeo telón de fondo. Jaco y las sombras, el desdén parsimonioso de la poética de César Moro y la desgarradora atmósfera de poeta suicida, son algunos de los elementos que, como certeros recursos literarios, amalgaman Signos del pantano, del escritor Doan Ortiz Zamora. Personajes deslizándose en una autopista de marasmo existencial de sádico lirismo. En tanto, el sonido ensordecedor de las primeras horas del amanecer rechina un ronco solo de saxo al oído, viciado de resaca vital como creativa: procelosa manera de encarnar el pensamiento del actual hombre contemporáneo, racimo de miedos interiores y fantasmas del pasado que lo aquejan y lo envejecen, en medio de precarios signos, pantanos y florestas en la niebla.



[1] Doan Ortiz Zamora. Signos del pantano. Gobierno Regional de Cajamarca. 70 págs. p. 18.

[2] Op. cit. Signos del pantano., pág. 24.

[3] Ibídem, pág. 31.[

4] Ibídem Signos en el pantano, contra carátula.

sábado, 11 de agosto de 2018

ARMAS DE FOGUEO, de Chrystian Zegarra


Armas de fogueo 

Chrystian Zegarra


Hipocampo Editores

(Lima, 2018)

  
En sus inicios poéticos, Chrystian Zegarra (Trujillo, 1971) publica dos volúmenes colectivos: Inmanencia, en 1998 y Regreso a Ourobórea, en (1999). Ernesto lumbreras manifiesta que en El otro desierto (2004) “el paisaje anímico se revela en el cruce del sacrificio y de la resurrección bajo una óptica naturalista reinterpretada en momentos por Francis Bacon (...) pero en Cinema de la crueldad (2009) se hace un selecto, seductor e inquietante recuento, y también un paseo y una relectura por una filmografía (...) donde la poética del dolor se resuelve como conciencia del cuerpo y de sus límites”. En Cinema, “como con un golpe de mar sobre el rostro” (se recuerda aquí el verso de “Datzibao”, del recién fenecido, gran poeta y erudito Enrique  Verástegui), Zegarra restriega en la cara una realidad nítida, amenazadora, sutil; ora avezada, ora de una acritud impredecible, cuando no azas irónica, mordaz. Ésta realidad es una caza de escenas de lo cotidiano. Varios epígrafes revelan su filiación al malditismo: Antonin Artaud; o, por momentos, hermético: Martín  Adán. Cinema es también juego surrealista: Xavier Abril. Chrystian Zegarra, ganador de la XII Bienal de Poesía Premio Copé de Oro, con Escena primordial y otros poemas (2007); también profesor asociado en Colgate University, publica después de diez años, Armas de fogueo (Hipocampo Editores, 2018). El poeta dispara en el epígrafe que da inicio al libro (pág. 9), a golpe de tambor detonante, un verso de Philippe Soupault (París, 1897-1990):

“El disparo de un revólver sería una melodía tan suave”.

Soupault, compañero de filas surrealistas del poeta peruano César Moro (Lima, 1903-1956), ambos apadrinados por André Breton bajo la consigna de “la palabra designando el objeto propuesto por su contrario” inician el rito de “Entrada” en el libro que nos ocupa. Poema surrealista de un solo verso que rememora “Visión de pianos apolillados cayendo en ruinas”, del citado Moro; un texto que deja al lector de a pie sin aliento, por lo caótico, solar, de sus imágenes, en un cósmica mixtura esplendente, que erupciona, efervesce, con quien César Moro da inicio a su famosa obra maestra: La tortuga ecuestre, publicada póstumamente por su albacea literario André Coyné, hacia 1957. Armas de fogueo refracta sobre el agua alguna escena bélica; un reverbero de luz fosforeciendo en las pupilas del venado, presa del disparo. Atravesamos, pues, como lo dice Edgar Paiewonski-Conde en la contra carátula del poemario, “una zona de batalla”, que lejos de propender, como en Cinema, a bodegones anímicos, más bien recorre las ciudades devastadas por personajes rudos, indiferentes al dolor, para detenerse abruptamente en cuencos desportillados donde se bebe bourbon artesanal, maquinalmente, al más crudelísimo y salvaje estilo de Popeye (Santuario), novela en donde explora William Faulkner el flujo de consciencia, introducido por el psicólogo William James (padre de Henry) desde distintos puntos de vista narrativos de cada uno de sus veinticinco personajes alrededor de sus cincuenta y nueve capítulos. Camina, Zegarra, por reinos inmanentes; un sub mundo, acaso, en picada, donde lo que gratifica es la palabra del más fuerte, en una hórrida selva, viciada por el tremendo espectáculo de la banalidad, la corrupción, el poder, manejándonos, como una marioneta. Los personajes en Armas de fogueo ya no son actores de un cinema crudo y descarnado; son más bien baluartes de la más impía batalla. Muestra de ello, leemos (pág. 15) en el poema “Monumento”:

la cabeza / de quien se transportaba a hombros de litera / rueda / y despeina el sendero de alfalfares / mansamente se estaciona / junto a pilares derruidos de un caserón antiguo

Se evidencia influencias de quien mediante la narración de Mientras agonizo (1930), hiciera relatar a sus veinticinco personajes, en cincuenta y nueve capítulos, a la familia campesina, los Bundren. Durante su trayecto escabroso, acaecido en un ambiente sureño de los Estados Unidos, una justa odisea que es a la vez el reflejo de los padecimientos y la aventura llevada, como quien carga una cruz agónica, la del sufrimiento. Podría ser escenario Nueva York, como también podría serlo una comarca norteña “peruana del Perú” de los años ochenta, o la cinemática, ya sumergida más de dos veces al mismo río: ¡el mismo río de Cinema de la crueldad! Como en Final aún (Edgar Saavedra; Caxamarca, 1976), Zegarra es un carnicero, presdigitador verbal cada vez más evanescente, hasta uno de esos finales que hacen close-up retrovisor: caleidoscopio bamboleante de cabezas cercenadas por la acidez de pútridas aguas de relave. Fortalecido por una arquitectura poética, de libro-objeto, Armas de fogueo es una cámara/trampa, si se quiere, perpetrada por un aeda iracundo, descarnado, calculador, nítidamente deshojando escenas que pueden tocarse con la punta de la nez. Alerta dominio de sí mismo; ecuánime, seguro, desbasta aristas en ángulo recto, de un “anfibio milenario” que nos hace recordar al axolotl de Cortázar. Hablamos del poema “Retaguardia”, pág. 16, que reza:

“Nadie esperaba el regreso del anfibio milenario (...) a falta de boca / una mordaza modeló / el ángulo recto de su mandíbula / y con dedos que semejaban extremidades de reptil (...) / atracaba / las barricadas del olvido”.


Las piezas poéticas: “Herencia”, “Desquite” o “Vuelta de tuerca”, compendian la primera parte: Entrada (pág. 11); para, en la sección denominada La jaula de los enajenados, exiliar a sus personajes sin nombre; seres anónimos que beben de la fuente misma del desvelo. Los textos del volumen llevan impresas fotografías de alta resolución sobre un film anímico, barómetro de una “alta sociedad” en picada. No sin destreza literaria, Zegarra disecciona las partes más horrorosas del mundo, hasta dotar sus escenas, incluso, de hedor a carca de caballo. Un campo de maíz acentúa la orfandad de un agricultor americano vistiendo de sombrero de ala ancha y uniforme camuflado, que bebe whisky en jarro desportillado, al final de cada jornada. Desolación descripta, honda polifonía de sus personajes rodando un microfilm compacto. Magma cinemático es Armas de fogueo. A diez años década de silencio poético, Chrystian Zegarra, Doctor en Literatura Hispánica en la UCLA, nos ha apabullado con estas ‘armas de fogueo’, que, o bien serán cura para despiertos, o bien una patada en el trasero a los condenados; vaya usted a saberlo, porque Armas de fogueo es un libro de poesía que nos deja fuera de combate. 



Caxamarca, agosto de 2018


miércoles, 8 de agosto de 2018

"Odiario", de Renato Sandoval


 Odiario

Renato Sandoval Bacigalupo

Amotape Libros, 77 págs, Lima





miércoles, 25 de julio de 2018

Curso Taller HABLA BIEN

TALLER:
HABLA BIEN: Arte de la Comunicación para el Talento Humano




FECHA: 01 DE SETIEMBRE DE 2018
MODALIDAD PRESENCIAL


DIRIGIDO A: Público en general.

MODALIDAD: Presencial

LUGAR: Conjunto Monumental Belén. Dirección Desconcentrada de Cultura – Cajamarca. Jr. Belén 631

HORARIO: De 9:00 a.m. a 1:00 p.m.

DURACIÓN: 1 sesión de estudio

INVERSIÓN: S/. 100.00 - No incluye I.G.V.

CERTIFICACIÓN:
A los participantes que logren un desempeño satisfactorio, se les otorgará su respectivo diploma (Diploma por 04 horas académicas lectivas).

TEMAS DEL TALLER:

Ø  Relajación y respiración
Ø  Concentración
Ø  Postura corporal
Ø  Creatividad escénica en la comunicación
Ø  Gestión emocional en la comunicación
Ø  Vocalización
Ø  Impostación de voz
Ø  Ritmo y balance vocal
Ø  Desempeño escénico integral para la comunicación
Ø  Presencia escénica

TALLERISTAS:

Lic. Luis Enrique Guerrero Luna
Licenciado en Educación, en las menciones de Lenguaje y Comunicación Social. Su personalidad y preferencias lo llevaron a desarrollarse más como un comunicador social, gestor cultural y artista multifacético. Su experiencia en el teatro ha hecho de él uno de los conductores de TV más genuinos del medio y su pasión por la cultura han definido su pensamiento y su expresión oral. Actuó por primera vez a los 8 años y oficialmente arrancó a los 16. Por años trabajó con Duermevela y Cierto Consenso, y sus últimas especializaciones las realizó en "Ensamble", con Sergio Galliani; "Spiral", con Nicolás Fantinato, Alejandra Saba y Armanda San Martín; y "La Reserva Impro", con Gonzalo Iglesias. También practica la literatura, la pintura y la música.

Mg. Eduardo Farfán Cedrón
Magister en Gestión de la Educación. Administrador y Psicólogo de formación. Coach Ejecutivo por INCAE Business School (Costa Rica). Certified Success Coach (CSC) por Success Unlimited Network (USA). Advanced Training Course en Técnicas de Terapia Racional Emotiva Conductual por el Albert Ellis Institute (USA), Formación en Terapia Familiar Sistémica (Perú), Master en Dirección Estratégica del Capital Humano. Entrenador Acreditado por ISEM. Formación básica actoral con Mario Delgado (Cuatrotablas, Perú).


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Revista de creación y eventos culturales. Moderan: Doan Ortiz Zamora, Alan Bustamante Medina y Jack Farfán Cedrón, escritores peruanos.