EL PADRE REBAZA, UNA VIDA AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

viernes, 14 de diciembre de 2007

Entrevista a Jack Farfán Cedrón

en Radio San Francisco―Cajamarca, domingo 9 de diciembre, 3:30 p.m.



1.-Influencias

Como todo iniciado debo reconocer que empecé a leer Poesía romántica en español. Bécquer, Neruda, Rubén Darío, y nuestro ícono universal, el gran Vallejo. Casi a tiempo seguido (estamos en el la etapa 1995-97) irrumpió como una gran ola La Poesía surrealista, específicamente César Moro, de quien he recibido influencias en varios poemas surrealistas instalados a lo largo de mi obra. Básicamente La Poesía peruana fue para mí una cantera inagotable de lectura. Encontré en contados poetas peruanos, algunos vivos, poetas como César Calvo, Luis La Hoz, Javier Sologuren, Emilio Adolfo Westphalen, formas inusuales de expresión, que creo me ayudaron a desatar lo que llevaba dentro y que es mucho, cuanto debía escribir. Digamos que fue esa mezcla de lecturas peruanas y latinoamericanas las que me ayudaron a soltarme, por decirlo de algún modo, ya que considero a La Poesía peruana una de las más ricas y diversas de Hispanoamérica. Reconozco también la influencia cortazariana en Mi Poesía. Pienso que a doce años de no haber parado de escribir, ya hace mucho que he encontrado mi propio estilo, claro, con sus ramalazos de influencias, como la que he recibido de Charles Bukowski, por ejemplo, que me fascina por la sinceridad brutal que traslucen sus poemas.

2.- ¿Por qué el amor?

Si tratamos de definir el amor, sería como tratar de definir el misterio mismo de la vida, la vida de por sí ya es un acto, un soplo de amor. El amor es el motor que conduce nuestros actos, y la primera chispa que lo enciende es la capacidad que tenemos de ser sensibles, a pesar de todo.

3.- Experiencias amorosas

El peor error que puede cometer un poeta es involucrar sus sentimientos con La Poesía. Tramar una obra basada en buenos sentimientos da como resultado mamotretos líricos que no hacen más que servir de material para esa fiesta cursi llamada “Día de San Valentín” y los comerciantes se aprovechan de lo ridículo de esta costumbre para hacer dinero con la idea caricaturezca que nos hemos creado en la cabeza acerca del amor. Entiendo que La Poesía de alguna manera es autobiográfica, pero el poder de la palabra es tan grande como para limitarnos a meras descripciones sentimentaloides. A nadie le interesa nuestra ridícula vida, ni mucho menos esos detalles que nos idiotizan durante el soporífero estado de enamoramiento. El trabajo del poeta es que a partir de una experiencia amorosa, construya toda una arquitectura poética, seria, trabajada, que es un buen poema, y las herramientas son pues, únicamente las palabras y el trabajo.

4.- ¿Cuándo descubrió su pasión por la literatura?

1995, a los 21 años. A mis 33 años siento que cualquier lector promedio puede reconocer mi voz en mi obra. Estos últimos días he descubierto algo muy cierto, que La Poesía es trabajo y más trabajo; escribir como negro unas doce horas diarias es el único camino para llegar a la perfección. Hace dos días he culminado Los versos proféticos, un proyecto que abarcó catorce días consecutivos, sin parar, en los que sistemáticamente, de 6 a 6, plasmé una obra compacta que comprende 21 poemas, en su mayoría de largo aliento, 75 páginas que traslucen la podredumbre del mundo y la reflexión como único aliciente. Reconocernos como protagonistas del caos en que vive el mundo, es ya una medicina a la barbarie de existir. Invito a los oyentes a leer en mi blog: “El Águila de Zaratustra” un testimonio acerca de cómo escribí Los versos proféticos: http://elaguiladezaratustra.blogspot.com/2007/12/los-versos-profticos_07.html. Más menos por qué lo escribí y de qué trata, y de alguna manera, describo el por qué del rompimiento con el mito de la inspiración. La palabra “inspiración” debería ser reemplazada por la palabra “transpiración”. No esperen que les llegue la inspiración, fuércenla, poetas, un consejo sano. El tiempo es corto y tenemos que hacer algo para que no siga extinguiéndose La Poesía. Ediciones vergonzosas aun para autores consagrados, dan cuenta de la extinción gradual de La Poesía. Un arte tan antiguo no va ha expirar, pero tenemos que buscar soluciones prácticas para que no cunda el desinterés por La Poesía, de tal manera que sea más comercializable y llegue a las masas. No seamos ilusos, tenemos que ver a La Poesía como una industria, como un trabajo profesional y remunerado que tiene que surgir, porque se está relegando poco a poco a un mero sopor de rosas perfumadas para soñadores. Cambiemos el concepto. El camino es nuestro.

5.- Participación en concursos

En un antiguo post en mi blog, creí haber desistido de los concursos, a los que acertadamente llamé “concursos de muertos”. No concibo la idea de que cuatro o cinco gatos que conforman un jurado, por muy académicos o artistas que sean, decidan que un libro sea o no bueno para los lectores, y premiado con una corona de laurel. Ante todo, lo mejor es publicar, para llegar a las masas, porque ellas sí que son una opinión mayoritaria y por eso mismo más acertada. Confiemos más en nuestros libros que ven la luz, que en los concursos de muertos, y bueno, por qué no, probar suerte en los concursos de muertos; quizá algún libro nuestro sea un “levantamuertos” que reciba el premio, y tal vez algún día ganemos algún concurso. Y para nada amilanarse o coléricamente destruir nuestros escritos, porque no ganar un concurso no significa que seamos malos escritores. Son sólo contadas opiniones de un jurado, no de un universo de lectores.

6.-Acogida de sus escritos

Estoy más que complacido con las ediciones limitadas de mis libros ―que ya son 6― y muchas generosas opiniones, a ellos gracias, y para marzo, la Universidad Alas Peruanas, sucursal Lima, planea la edición de mi penúltimo libro escrito: La hendidura del vacío, de unas 120 páginas, 70 poemas de considerable extensión. Hay unos pocos desadaptados a los que no les gusta Mi Poesía, desadaptados que creen que las palabras deben ser de color rosa. A ellos debo decirles que el mundo no solamente gira alrededor de ellos. Nuestra labor, poetastros, es crítica, voraz, corrosiva, de una agresividad que golpee las conciencias. No estamos tratando con ángeles sino con hombres, hombres que poco falta para que se traguen los unos a los otros. La palabra debe ser el látigo que golpee las conciencias, y La Poesía es la mejor herramienta para ello, así que dejen de lado los buenos sentimientos, seudopoetas, que con buenos sentimientos, como dijo André Gide, se hace, mala literatura.

7.- Inspiración

Ya lo dije líneas arriba, la palabra “inspiración” debería desaparecer del diccionario, y sustituirse por la palabra “transpiración”. Bueno, si los poetillas siguen esperando la inspiración, les recomiendo que mientras llega, pongan su peluquería.

8.- Enfoque del amor

Tengo un verso que lo define: “Es esa rara esencia por la cual todas las manos se unen y todas las bocas se besan… el amor, esa palabra…”

9.-Definir su pasión

Mi pasión, mi gran pasión, es La Poesía. La Poesía me llena la existencia, La Poesía es mi gran y única pasión. Ya las musarañas quedaron atrás, ya los muertos no se levantarán más, pero Mi Poesía sigue, desinteresada, complaciente, desgarradora, sigue, a pesar de todo.

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Revista de creación y eventos culturales. Moderan: Doan Ortiz Zamora, Alan Bustamante Medina y Jack Farfán Cedrón, escritores peruanos.