EL PADRE REBAZA, UNA VIDA AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

miércoles, 28 de enero de 2009

El novelista del mar

La maquina de arcilla, el ocaso, los caballitos de totora, la arena y el mar de Huanchaco fueron los elementos indispensables para que Mario Vargas Llosa nos confiese los “secretos de un novelista”.

El reconocido escritor de La fiesta del chivo, Los cachorros, Conversación en la catedral y La guerra del fin del mundo dio su charla magistral ayer por la noche, en la que contó como desarrolla su labor, lo hizo de una manera divertida y poco usual, desdoblándose en dos personajes, en la de periodista y escritor entrevistado.

La idea de su conferencia es contarles lo que está detrás de una novela, las imágenes, cómo se inventó la historia y los personajes. Cada novelista tiene su método de trabajo y el lo hizo de la manera más llana posible, desdoblándose, como si fuera un periodista.

Su charla la inició con una broma que soltó la carcajada moderada de las aproximadas 3 mil personas que compartieron con él en Playa Azul. ¿Señor Vargas Llosa, cómo escribe usted?, se preguntó asimismo. “Escribo de derecha a izquierda”, respondió. La repregunta vino de inmediato. “muy bien señor Vargas Llosa, muy divertido, pero usted sabe que la pregunta era más seria, más profunda”. A lo que por fin respondió: Depende. Cuando escribo mis artículos (…) lo hago en forma diferente a cuando se trata de una novela. Trabajo una sola idea traída de la actualidad. Mientras que al escribir una novela lo hago en forma muy misteriosa, fuera de lo racional.

Al quedar el “periodista” un poco confundido le pide mayor precisión, a lo que Vargas Llosa explica amparándose en la nueva novela que está escribiendo El sueño del celta. Muy cuidadoso él, no nos cuenta la trama si no cómo concibe la idea, y quién es el personaje, dando respuesta a ¿Cómo empezó? ¿Cómo surgió la idea de escribir esta historia? ¿Qué cosas descubrió? ¿Hasta qué punto respeta la verdad histórica? ¿Está bien que se permita mentir?

El personaje de la nueva novela de Vargas Llosa tiene el título provisional de El sueño del celta y se llama Roger Casement. Su interés por él surgió leyendo una de las biografías de Joseph Konrad a su paso por el Congo.

A lo que dijo “La realidad del Congo era una realidad atroz. Me encontré tratando de imaginar por qué fueron importantes las revelaciones y testimonios de Casement para Conrad. Fue un personaje extraordinariamente importante en su tiempo y que había caído en el olvido por razones muy dramáticas. Denunció ante Inglaterra y Europa las atrocidades indescriptibles que se cometían en el Congo en la época de la colonización belga, a fin de que los horrores cesaran o disminuyeran”.

Vargas Llosa al describir a Casement, narró incluso que había estado en la Selva amazónica, en la zona cauchera de Colombia, Perú y Brasil, elaborando informes para el gobierno británico acerca de la explotación de esta materia prima.
“Documentó minuciosamente lo que ocurría. Hizo una denuncia sobre la situación de los indígenas y demostró que algunas comunidades simplemente habían desaparecido por las condiciones impuestas por los caucheros”, acotó.


Lo que se conocía de Casement cambió pronto. Durante la Primera Guerra Mundial fue acusado de facilitar armas a los nacionalistas irlandeses y fue condenado a muerte. Mientras esperaba la ejecución, "aparecieron fragmentos de un supuesto diario que había descubierto Scotland Yard en la casa de Casement. Eran unos textos escandalosos, escritos con una inmensa vulgaridad".

Todas las circunstancias por las que atravesó el personaje central de la nueva obra de Vargas Llosa fueron lo que los que lo motivaron. Luego explico otro de los pasos que él sigue para crear sus novelas, y es la elaboración de fichas de trayectoria, en las que registra el inicio y el fin de la vida de los personajes, en las que ubica dónde se entrecruzan y lo considera el punto de apoyo para empezar a fantasear.

Luego viene la documentación del personaje, entender el medio en el que se desenvuelve. Ante estas revelaciones, el periodista vuelve a preguntar ¿Hasta qué punto respeta la verdad histórica? Vargas Llosa respondió citando La guerra y la paz de Tolstoi. Un texto histórico plagado de inexactitudes.

Al despedirse dijo que “Toda buena novela dice la verdad y toda novela mala miente. Yo espero que esta novela esté plagada de mentiras históricas y verdades literarias”.

El mundo que es mañana
Un diálogo entre Mario Vargas Llosa y 4 jóvenes

Desde tempranas horas una larga fila de jóvenes y no muy jóvenes entusiastas bordeaba el auditorio principal, incluso rebasaba hasta los stands de las editoriales. La espera y el ingreso confiscado por el parámetro de la edad eran tolerables porque tendrían la oportunidad de escuchar al novelista peruano más importante de nuestros tiempos, Mario Vargas Llosa.

A pesar que no todos podían hacer uso de la palabra para indagar sobre el mundo que les ha tocado vivir y resolver sus inquietudes, porque solo cuatro eran los escogidos. En los demás no había ilusiones perdidas, era de suponer que se veían reflejados y admirados por esos cuatro estudiantes universitarios.

Se trataba de Hernán Hernández (UPAO), Nicole Plasencia (UCV), Andrea Fernández (UPN) y Oscar Chumpisuca (UNT). A su turno cada uno de ellos, intervino con una solvencia y lucidez, que el público creía ya, que se trataba de aquellas ceremonias que rayan en la perfección de tener todo controlado, parecíamos estar participando de la ceremonia de los premios Óscar.

El conversatorio estuvo moderado por Christopher Acosta Alfaro, presidente de la 4ª FLT, quien luego de mencionar las pautas que debían seguir los participantes, dio paso a las primeras palabras de Mario Vargas Llosa, él un tanto preocupado y sorprendido por lo novedoso que resultaba este tipo de reuniones dijo: "la literatura no convoca tanto a los jóvenes como a los adultos. Y esta vez estoy sorprendido, espero mitigar las preocupaciones de los jóvenes de hoy".

Acto seguido reseñó toda la convulsionada vida política social que se vivió en su época, en la que la única manera de hacer vida política era la clandestina.

De inmediato Nicole le pidió su opinión sobre la crisis económica mundial y la situación actual de nuestro país en relación a ella. A lo que Vargas Llosa dijo que el capitalismo no había fracasado, si no que la legalidad del sistema capitalista se ha trasgredido. Lo que merece una corrección profunda.

Luego, Hernán manifestó que el pensamiento y literatura vargallosiana, a diferencia de Nicole quien reconoció haberle servido para reafirmar su vocación, a él le sirvió para confundirla. Pasó de Derecho a Comunicaciones para no terminar como “Zavalita”, personaje central de su obra Conversación en la catedral. En su interrogante planteó ¿Qué influencia tiene el Internet en el campo concreto de la literatura? A lo que el novelista respondió: "La verdad no lo sé, no creo que la literatura libresca desaparezca. El libro irá a un mundo de catacumbas. Esto no necesariamente será malo. Será una literatura menos elitista. Quizás ahí se produzcan textos minoritarios, pero de exquisita calidad”, refirió.

Por su parte Andrea manifestó su preocupación por la crisis medioambiental, citando una polémica columna que publicó por Vargas Llosa en el diario el País de España. A lo que Vargas Llosa comentó que este tema tiene posturas radicales, pero se quiere encontrar un mundo de identificación entre la sociedad industrializada y los que profesan la defensa medioambiental. Y eso es una utopía, señaló.

No podemos sacrificar el desarrollo industrial, hay que conciliar de manera pragmática la preocupación por el medio ambiente y el acceder a la sociedad industrial” Ejemplificó este pensamiento manifestando: yo creo, sin embargo, que conservar la Amazonía tal como está es sacrificar el desarrollo del Perú. Y necesitamos dejar atrás la pobreza y la desigualdad.

Luego Oscar cerró el ciclo de preguntas indagando sobre el papel de los intelectuales en el mundo contemporáneo. A lo que es escritor comentó que "hoy en día vivimos una devaluación de las ideas. Hoy prima el pragmatismo y se evita el debate. Atribuyó esta situación a los mismos intelectuales, citando como ejemplos terribles a Paul Eluard y Pablo Neruda quienes fueron estalinistas. “Entonces era la voz del intelectual defendiendo lo indefendible, los intelectuales crearon una aureola significativa, pero solaparon otra aún peor”.

Ya casi al término, Mario Vargas Llosa recalcó la importancia que tiene el intelectual para la política, señalando que: "es malo para la política que se vuelva un monopolio. La política tiene que impregnarse de los sueños, del pensamiento de una sociedad. El intelectual tiene algo que decir para el arte, para la cultura, es importante el baño con la realidad, la hace más viva, le aporta autenticidad".

En su intervención final Mario Vargas se mostró optimista sobre la situación que vive el Perú. Reconoció que nuestro país "vive un buen momento en el contexto de América Latina. Tiene una vida democrática a diferencia de Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua. Es una democracia que está funcionando, en la que la mayoría no quiere alternativas entre dictaduras militares o revoluciones. Hay nostálgicos que piensan que Fujimori debe volver a gobernar y eso lo veo con espanto". Así destacó la viabilidad de la democracia peruana.

La noche cerró con la firma de libros, el novelista se dio el tiempo para atender a todo el público que estaba esperando. Autografió un total de 210 libros.

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