EL PADRE REBAZA, UNA VIDA AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

viernes, 15 de mayo de 2009

Valmore Muñoz Arteaga

La Divina



William Blake decía que quien ama al agua había que sumergirlo en un río. Si tú me amas, tienes que sumergirte en mí, entre mis piernas donde la enfermedad se empeña en respirar. La enfermedad, comienzo necesario de la unión más íntima de los seres, el fatal principio del amor. En los espasmos de mi vulva hallarás el único camino que puede llevarte al palacio de la sabiduría.
Camíname, deambúlame el cuerpo despojado. Bébeme las ubres que han alimentado la crueldad de las palabras. Enciéndete en luz por los bosques de la noche como el tigre de Blake. Que tus ojos ardan en mis honduras. Ardan bajo las caricias amargas del fuego en radiante belleza. Bébeme, bebe de este ardor y conságrate al sagrado sueño, donde la luz y la sombra engendran claridad pura.
¿Tiemblas?, ¿tienes miedo?, ¿el terror te lacera la carne? Me excita. Me calienta. Tu terror me inflama el deseo, puesto que es de una belleza indescriptible incluso para mí. Inúndame con las lágrimas que vomitabas en tus noches placenteras. Husmea en mi caverna donde permanece encerrado como bestia salvaje el pecado, gusano cautivo que se masturba en la oscuridad de los burdeles.

Enciende esta vela con tu saliva pestilente a hombre y quema con su llama el vello florido que oculta la entrada al sepulcro de tu sexo. Recita luego un poema y convoca a los demonios del averno para que, entre las babas del juicio final, liberen al animal cautivo, mensajero de los mundos sagrados donde puedo consumir tu cuerpo llenando de indecibles deleites los misterios de la condición humana.
Bébeme, mi sangre te ofrece más placeres que las cualidades de la tumba y abre nuevos matices lívidos de putrefacción. Profana tu cuerpo con mi veneno que es la vida, y la vida, decía Novalis, es el comienzo de la muerte. La vida no existe sino para la muerte. La muerte es, a la vez, desenlace y principio, separación y reunión. La reducción se verifica por la muerte. La muerte es la madre. La muerte es la vida misma tras el velo incorrupto de las palabras. Yo soy la muerte, la Divina, la alucinación de los condenados, la luz que comienza a brillar en las tinieblas.

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Revista de creación y eventos culturales. Moderan: Doan Ortiz Zamora, Alan Bustamante Medina y Jack Farfán Cedrón, escritores peruanos.