EL PADRE REBAZA, UNA VIDA AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

miércoles, 9 de diciembre de 2009

REVISTA PIE IZQUIERDO-BOLIVIA-ALEX AYALA‏










Estimados compañeros:

Aunque este e-mail lo debería haber enviado hace un año, o dos, o tres quizás, me llena de emoción y satisfacción estar escribiéndolo ahora. Les daré la buena nueva: el año que viene, en marzo más o menos, si es que no ocurre nada extraño, nacerá una nueva revista boliviana. En un país donde la política y la economía son los temas principales que ocupan permantemente las portadas, en el que los periódicos, los semanarios e incluso las revistas mensuales están “atados” irremediablemente a la coyuntura pura y dura de cada día, tenemos un propósito simple (y a la vez un tanto complicado): contar historias.

La prisa con la que se trabaja actualmente en las redacciones de Bolivia hace que los medios, en la mayoría de los casos, únicamente se queden en la periferia de aquello que nos relatan. No hay descanso. Nunca hay tiempo. Todo es “para ahorita”. No se permite que la arena repose en el fondo del río y, por lo tanto, al final se la lleva la corriente. No se deja ni un minuto a la reflexión. Las notas casi siempre se realizan mecánicamente. No van más allá. Lo que no quita que haya periodistas excelentes en el país, con olfato de reportero y buena pluma. Pero no suelen contar con los espacios suficientes.

Para intentar llenar justamente ese vacío está por nacer Pie Izquierdo, una revista que buscará dar protagonismo a géneros periodísticos que en Bolivia están casi condenados al destierro, como el pérfil, la crónica y el reportaje de largo aliento; que mirará hacia adentro pero también a otros países; y que buscará la calidad en cada uno de sus textos.

Leía el otro día en una entrevista al periodista Juan Pablo Meneses que éste aseguraba que “el futuro de la crónica y la no-ficción se halla en el libro electrónico”. Y nosotros, desde Pie Izquierdo, creemos que también en las revistas, revistas que seguramente en un tiempo no lejano se volverán igualmente electrónicas, pero revistas al fin y al cabo.

¿Por qué Pie Izquierdo?

Vivimos es un mundo hecho a medida para los diestros, con la caja de cambios de los carros a la derecha del volante, con guitarras acondicionadas para que uno las maneje gracias a los dedos de la mano derecha, con tijeras diseñadas para que un zurdo tenga muchas posibilidades de cortarse, etcétera. La mayor parte de los objetos son estándar: pensados exclusivamente para los diestros. Es más, la palabra “izquierdo” o “izquierda” pareciera además estar rodeada de connotaciones negativas. El credo apostólico, por ejemplo, identifica a los justos con la derecha y a los pecadores con la izquierda. Y el simple hecho de “levantarse con el pie izquierdo” suele ser sinónimo de malos augurios.

En este contexto, para los zurdos afrontar un mundo que no está hecho a su medida supone un desafío constante. Y eso queremos que sea para nosotros Pie Izquierdo, un reto diario, una apuesta en favor de una manera distinta de entender el periodismo. En resumen, metafóricamente hablando, buscamos hacer una revista para zurdos. Teniendo en cuenta, como dice Julio Villanueva Chang (famoso zurdo, por cierto) que “para un cronista el mundo es una vitrina de valiosos desperdicios”; y que el “trabajo consiste en escarbar en él hasta tener la suerte de hallar dos cosas a las que en apariencia nada une”.

En la película Mi pie izquierdo , el protagonista, Christy Brown (Daniel Day-Lewis), pintor, poeta y escritor irlandés aquejado de parálisis cerebral, echa por tierra todas las barreras que impiden su integración en la sociedad al aprender a usar su pie izquierdo para escribir y pintar. Y en nuestro caso se trata de algo parecido. Queremos “leer” las realidades que nos rodean de otra manera. Superar las barreras entre el periodismo y la sociedad. Lograr que el lector sienta los textos como algo cercano, que los haga suyos.

Sabemos, sin embargo, que no somos los inventores de la pólvora. Más bien tenemos la ventaja de contar con excelentes espejos que han servido de febril inspiración a los miembros del equipo de Pie Izquierdo a la hora de trazar el camino a seguir. Se trata de prestigiosas revistas como Gatopardo (México), Etiqueta Negra (Perú), El Malpensante (Colombia), Marcapasos (Venezuela) o Soho (Colombia), por mencionar algunas, de medios que han hecho bien los deberes y ahora son una referencia en América Latina.

Con todo, no queremos hacer ni un The New Yorker en español, ni un Etiqueta Negra a la boliviana ni nada por el estilo. Nuestra búsqueda será en pos de encontrar una voz diferenciada. Será difícil. Al principio (espero que no) es posible incluso que no seamos nada más que un mal boceto, que nos podamos parecer, en mayor o en menor medida, a otros medios. Pero no renunciaremos a nuestra meta: consolidar una identidad propia.

El paladar de la memoria

Para ello necesitamos ayuda. Y es por eso que ahora me estoy poniendo en contacto con vosotros. Pero definiré antes que nada vosotros: periodistas, no-periodistas y escritores jóvenes, no tan jóvenes y consagrados, bolivianos y de otros países, preocupados por el qué (por lo que cuentan) pero también por el cómo (por la manera en que lo hacen); que estén interesados en ir siempre un pasito más allá en todo lo que emprenden; que estén dispuestos a un diálogo constante autor-editor para conseguir textos más compactos; que le den tanta importancia a la investigación y a la reportería –a tomarle el pulso a la calle y a los personajes, en definitiva– como a aquello a lo que García Márquez llamaba carpintería –es decir, a la construcción de los escritos–; y que sean capaces de descubrir hechos extraordinarios dentro de aquellas realidades aparentemente más mundanas. En resumen, queremos colaboradores comprometidos con el difícil arte de narrar historias.

Por nuestra parte ofrecemos ponernos en cada número los guantes de boxeo para pelear por hacerlo lo mejor posible. Escaparemos del periodismo notarial –que registra datos pero que luego no los explica– como de la peste. Huiremos también de los estereotipos y las temáticas habituales. Intentaremos mostrar en cada nota una nueva interpretación del mundo. Partiremos de lo local como un vehículo para adentrarnos en lo global. Y daremos un sitial preferencial a los textos sin fecha de vencimiento, aquellos que son como el buen vino, que permanenecen por mucho tiempo en el paladar de la memoria.

Lamentablemente nuestro principal hándicap es que, por el momento, no contamos con demasiada plata. Somos un medio independiente que no pertenece a ningún gran grupo boliviano o extranjero de comunicación y, por lo tanto, con un capital lo más parecido a un corsé bien apretado. Pero vamos a pagar por cada una de las notas que compremos. No mucho, pero pagaremos. En un principio, alrededor de 150 dólares americanos por crónicas, perfiles y reportajes de largo aliento que tengan, más o menos, entre 15.000 y 30.000 caracteres; y un poco menos por los textos más pequeños. Y luego, si todo va por buen camino, esperamos que los montos cancelados por historia vayan aumentando.

Lo ideal es que los autores manden sus trabajos ya con las fotografías. Pero en los casos en los que éstas brillen por su ausencia o no sean buenas, Pie Izquierdo buscará la mejor forma de ilustrar la nota. Entre tanto, cuando sea necesario, se negociará adicionalmente con los fotógrafos en función del número de imágenes utilizadas en nuestra publicación.

Por otro lado, debido a que (como sosteníamos antes) estamos convencidos de que las buenas historias no caducan –o tardan mucho en hacerlo– y a que consideramos de gran importancia la difusión de ciertas piezas periodísticas en nuestro país, anunciamos de antemano que no haremos ascos al “reciclaje”. Es decir, siempre que merezca la pena y que los autores cuenten con los respectivos derechos de publicación de sus trabajos (o la autorización correspondiente) no tendremos ningún reparo en comprar relatos que ya hayan sido publicados en otros medios de éste u otro continente. La única condición es que hayan aparecido fuera de Bolivia. Y está quizás de más recalcar que Pie Izquierdo no se apropiará ni definitivamente ni temporalmente de los derechos de ningún escrito.

Dicho esto, esperamos las propuestas de cada uno de vosotros –tanto las de primera mano como las “recicladas”–. Pero sin quedarnos con los brazos cruzados, pues también tomaremos la iniciativa y nos iremos contactando poco a poco con algunos de vosotros para proponeros temas específicos y con los autores de ciertos textos ya publicados que nos gustaría que aparecieran en nuestras páginas. Bolivia merece conocer lo que se está escribiendo afuera; y nuestro mayor deseo es que la revista se convierta, entre otras cosas, en una especie de cordón umbilical entre otros lugares del mundo y nuestro país.

¿Y qué más les puedo adelantar? Más o menos el 35 por ciento de la publicación tendrá textos de afuera de Bolivia (dos crónicas, perfiles o reportajes largos) mientras que el resto de Pie Izquierdo estará protagonizado por escritos bolivianos. Y no habrá ningún eje temático, pero sí una serie de secciones fijas que soldarán los diferentes contenidos.

Un estado de ánimo

Por el momento, creo que eso es todo. Me parece que después de la parrafada que acabo de protagonizar (justa y necesaria) se merecen un descanso y que dé paso por fin al “hasta luego”. Pero no sin antes aprovechar la ocasión para agradecer de antemano por las pequeñas y grandes dosis de confianza que sé que muchos depositaréis en la revista.

Para mí es sumamente importante hacerlo porque soy consciente sobre todo de que sin vuestras historias la ecuación de Pie Izquierdo no podría resolverse, porque estoy seguro de que los textos serán leídos una y otra vez por la gente como una especie de antídoto para superar el aburrimiento y porque soy un convencido que el periodismo “urgente” que necesita la profesión no es aquel que está vinculado con la inmediatez, sino ése del que vosotros sois embajadores, más pausado y reflexivo, más dedicado al fin y al cabo.

Ya voy terminando, compañeros. Con un último mensaje: como diría el periodista vasco Manu Leguineche, son todos bienvenidos a esta “tribu” llamada Pie Izquierdo, más que una revista quizás un estado de ánimo. Y es que la vida, de una u otra manera, también es eso: un camaleónico estado de ánimo. Vivimos entre el drama y la comedia, entre el miedo y la esperanza, entre el calor del éxito y el frío de los fracasos. En resumen, entre el borde del camino y el precipicio. Y nosotros estamos aquí justamente para contarlo.

Nacer como revista en tiempos de crisis no será nada fácil. Pero no habrá excusas. La inseguridad será para nosotros como una especie de seguro a todo riesgo: garantizará trabajo, soluciones ingeniosas y compromiso. Tres materias primas muy importantes ante la empresa que ahora nos ocupa. La divina providencia (asquerosa a ratos) y varios cientos de esos cochinos dólares tan imprescindibles para poner en marcha un proyecto como éste harán el resto. Hasta aquí nomás puedo leer… A partir de este momento, mis dos e-mail (alexayalabol@yahoo.es y alexayalabol@hotmail.com) quedan abiertos a cualquier tipo de duda, propuesta o sugerencia. Y a todos, nuevamente, muchas gracias.

Un abrazo afectuoso,


Álex Ayala Ugarte
(director de la revista Pie Izquierdo)

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Revista de creación y eventos culturales. Moderan: Doan Ortiz Zamora, Alan Bustamante Medina y Jack Farfán Cedrón, escritores peruanos.