EL PADRE REBAZA, UNA VIDA AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

domingo, 31 de mayo de 2009

Hesnor Rivera

ENDECHAS DE LO INVISIBLE





Desde hace cierto tiempo
pasan con demasiada frecuencia
frente a la puerta de mi casa
gentes de tan común increíbles.

Un anciano y un niño
van hablando
sobre los peligros del sol
cuando el viento se quema
como una tela dorada.
Una mujer muy sola
hace gestos y muecas
de desesperanza
como extraídos de sus sueños recientes.

Los observo y ellos
no pueden verme
porque la tristeza me ha tornado invisible.

Otras veces la noche
arroja sobre las aceras
restos de cosas muertas
pero todavía más tibias
que el esqueleto de un astro.

Salgo para respirar
el humo de los amaneceres
parados en la rama de la ventana.

Los vecinos despiertan
y conversan sobre el calor meridiano
-sobre sus menesteres
en los mercados y los malecones
tendidos como bestias azules
a orillas de la falda del lago.

Los contemplo pero no pueden
verme porque la tristeza
me volvió otra vez invisible.

Un extraño recuerdo
viene a cantar todas las tardes
desde el suelo del techo.
El canto se refiere siempre
a un viaje -a países
con semblante de montaña náufraga.
Con cabellera
de desierto
que se devora a sí mismo.

Se refiere a un viaje
y a la fiebre del amor contraída
entre las piedras y las ruedas
siempre en llamas
de los inviernos del sur.

Mis amigos oyen
que sollozo en el patio
pero no pueden verme
porque de seguro la tristeza
me ha tornado
para siempre invisible.


miércoles, 27 de mayo de 2009




Tayara

Tayara, flor de taya, goma transparente,
vértigo de sal.

Sigues la línea blanca
hacia donde te esperan tempestades marinas.

Puedes volverte hacia mí.
Yo te estaré agradecido
si decides creerme
que dormito cuando el Sol declina.
Puedes revelarme tus palabras tiernas
cuando sea la hora reposada de esperar.

Tayara, vértigo de las preciosuras florales
engalanando un prado esplendoroso en la mañana;
clara canela oscilante de dulces giros lunares;
constelada en tu rostro de noches sucesivas.

Tu rostro cielo de plata,
tus astros negros,
tus palabras de susurro calmado
si en la siesta gimen los dormidos,
los dormidos que guardan un amor secreto
en el pecho,
su brillo no está.



Tayara

Tayara, flor de Taya, borracha transparente,
vertigem de sal.

Sigues a linha branca
onde te-esperar tempestades marinhas.

Podes chegar a mim.
Eu ficarei obrigado
Se decides me-crer
dormit que, quando o sol declina.
Podes me-revelar tuas palavras ternas
quando seja a hora reposada de esperar.

Tayara, vertigem das preciosuras florais
ornamentando um prado esplendoro na manhã;
clara canela oscilante de doces voltas lunares;
constelada en teu rostro de noites sucessivas.

Teu rostro céu de prata,
teus astros pretos,
tuas palavras de sussurro calmo
se na sesta gemen os dormidos,
os dormidos que guardan um amor secreto
no peito,
seu brilho é não.

Jack Farfán Cedrón
Tradução: João Vargas

The Royal Commentaries of Inca Garcilaso de la Vega by Mario Vargas Llosa


Mario Vargas Llosa, John Hemming and Max Hernandez The Royal Commentaries of Inca Garcilaso de la Vega: The Dawn of Latin America’s Cultural Identity Tuesday 7 July 18.30 – 20.00 Conference Centre, The British Library, 96 Euston Road Four hundred years ago, Garcilaso de la Vega (1539 - 1616) published his remarkable study of Inca life, Comentarios Reales de los Incas. The man and his identity, his work and legacy are explored by one of the greatest ever Latin American writers, Peruvian Mario Vargas Llosa, together with world expert on the history of Peru and Brasil, John Hemming, and renowned psychoanalyst Max HernandezPresented in association with the Embassy of Peru and with the support of the Peruvian British Cultural Association Free / Conference Centre Advance booking recommended. Book online at http://boxoffice.bl.uk by phone by calling 01937 546546 (Mon-Fri, 9am-5pm) or at The British Library Information Desk. Maximum four tickets per booker

viernes, 15 de mayo de 2009

Valmore Muñoz Arteaga

La Divina, John Keats y la belleza











O what can ail thee, Knight-at-arms, / Alone and palely loitering? / The sedge is whiter´d from the lake / And no bird sing. / O what can ail thee, Knight-at-arms, / So haggard and so woe-begone?... Me cantabas entre susurros mientras bebía leche de tus senos. Mordiendo y lamiendo la virulenta dureza de tus pezones al tiempo de que de ellos manaba la leche que purifica los sentidos. Seguías cantando, arrullándome, acariciando mis ya encendidas mejillas. Detuviste tu canto para preguntarme si había leído alguna vez a John Keats. Abrumado por el olor de tus pechos y tus cánticos espectrales, negué con un torpe movimiento de cabeza. Con tu paciencia de madre y sin abandonar el concierto silente de caricias, me explicaste que Keats estaba convencido de que el poeta era un obsesionado por la belleza.

Él, mi niño, lo era en forma manifiesta, en sus poemas la belleza no sólo es sustancia, sino tema, concepto, objetivo, argumento en suma de su cantar. La belleza en Keats es una idea incorruptible. Todo lo contrario de lo que pudo pensar Baudelaire o Poe que veían en ella una representación de la corruptibilidad del cuerpo. La belleza en ellos, así como en Rimbaud y el resto de los malditos, es un poderoso canto al horror de la vida, a lo ardiente y triste, estigmas que se ven obligados a sobrellevar y que hacen de ellos ángeles demoníacos que paren sus ideas estéticas de la fiebre y el cáncer. Bebedores de un licor sin impuesto de la fábrica de Satán. Todo lo contrario de lo que asumió sobre ella Dostoievsky, para el menoscabado ruso la belleza era un enigma, algo completamente desconocido e inasible para el hombre. Mi niño, la condición humana nos retiene al dolor, a la enfermedad y a la muerte, eso lo saben todos los poetas, pero Keats nos seduce con la sensación de que la pura belleza es eterna. Como eterna es la belleza de tus senos, Divina, dije atragantado con ellos. Si, mi niño, como mis senos, pero chupa, sigue chupándolos y encaja tu dedo entre mis piernas. Húrgame bien para que sigamos disfrutando de esta disertación estética. Así, así, mi niño, no dejes espacio dentro sin revolver.

Te hablaba de Keats, cierto? Bien, si la rebeldía revolucionaria ocupaba a Shelley, la naturaleza a Wordsworth, el sensualismo a Byron, la nocturnidad mística a Novalis, la locura alucinante a Hölderlin, los temores del inconsciente a Tieck, fue el culto a la belleza lo que distinguió a Keats. Una obsesión que lo llevó a perder interés por lo que aceptamos como real. Deja atrás la realidad en pos de su bien supremo, lo bello. Creía con Platón que la belleza era verdad, y la verdad, belleza. Era todo lo que había que saber sobre la tierra y todo lo que se necesita saber. Oh! mi niño, sigue, sigue, sigue chupándome, mamando de mis hendidos pezones como Hermes que iba de valle en valle, de bosque en bosque, soplando a las flores su nueva pasión. Sigue destetándome y transfórmate en cuerpo preparado para la vida, el amor, el placer y la encendida lucha de corazones y latidos. Húndeme más tu dedo, húndelo hasta que perfores la piel palpitante de la serpiente, brillante, que vive enroscada en la oscuridad de mi vientre. Gira tu dedo en la caverna de las palabras hasta que llore la carne y brille para ti la luz de Leteo. Nada ni nadie, ni las esclavitudes del tiempo y del espacio pudieron impedir que el espíritu de Keats se entregara a la fantasía para su deleite, así como tú estás entregado a darte placer, y al darte, dármelo, con los fluidos de mi vulva que canta babeándote el dedo. La belleza es el alma de la poesía, mi niño, que se devela luego de palpar la ermita interior con conceptos nuevos, maravillosos y placenteros.

Jack Farfán Cedrón

PROVERBIOS DEL AMOR

El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría.
William Blake, Proverbios del infierno

Mientras más sucio, más intenso; mientras más egoísta, más único
El amor vence al amor
Y cuánto nos cuesta soltarnos
Se aman los hombres, se aman las mujeres:
el tercer sexo es una alternativa frente a la monotonía del amor
Odia, pega, hiere, miente en exceso; así, el camino de la sabiduría te será develado
Los ojos ven más allá del mundo cuando la megalomanía del sadomasoquismo nos vence
Goza el que aguanta, goza el que azota
El cuerpo es un museo de cruces de todas las religiones
El dolor tiene sus variantes y sus formas de provocarlo
Todo nos conduce a matarnos suavemente
La muerte es bella cuando sufrimos en el monte del goce
Mientras más sexo, más sacrificio
Mientras nos mantengamos al borde del pecado, será más duradero el amor
La santidad y la pureza matan al amor
En el infierno encontraremos al verdadero amor, un amor que nos apuñale y nos haga sangrar, un amor que nos brinde la muerte de estar felices en la Tierra, donde no falta alguien estúpido que sueña y hace soñar, y mira, pero no toca; y come, pero no vomita
En tiempo de abundancia, escupe al amor; en tiempo de sequía, defeca sobre él, para que produzca hierbajos de lujuria
Ya sabes que para los justos no se hizo el amor
La sabiduría es engendrada por una práctica desmedida del amor
El amor no cansa, fortalece; mientras más besos sean dados, habrá más energía en el mundo
La cópula es la llave que abre la puerta del conocimiento
El estado más sublime del hombre es el orgasmo
Ensucia al ser amado, alimenta sutilmente de odio al que no amas, porque el amor produce odio cuando es sutil
El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría.
Si amas, hiere; si odias, has creer que amas
La suma de todos los actos no merece al amor; basta un solo acto, aunque sea el último, para despertar una fuerza volcánica, estremecedora, la única hecha en el amor


[La luz de la certeza]

Imagen: www.dalequedale.com

Valmore Muñoz Arteaga

La Divina



William Blake decía que quien ama al agua había que sumergirlo en un río. Si tú me amas, tienes que sumergirte en mí, entre mis piernas donde la enfermedad se empeña en respirar. La enfermedad, comienzo necesario de la unión más íntima de los seres, el fatal principio del amor. En los espasmos de mi vulva hallarás el único camino que puede llevarte al palacio de la sabiduría.
Camíname, deambúlame el cuerpo despojado. Bébeme las ubres que han alimentado la crueldad de las palabras. Enciéndete en luz por los bosques de la noche como el tigre de Blake. Que tus ojos ardan en mis honduras. Ardan bajo las caricias amargas del fuego en radiante belleza. Bébeme, bebe de este ardor y conságrate al sagrado sueño, donde la luz y la sombra engendran claridad pura.
¿Tiemblas?, ¿tienes miedo?, ¿el terror te lacera la carne? Me excita. Me calienta. Tu terror me inflama el deseo, puesto que es de una belleza indescriptible incluso para mí. Inúndame con las lágrimas que vomitabas en tus noches placenteras. Husmea en mi caverna donde permanece encerrado como bestia salvaje el pecado, gusano cautivo que se masturba en la oscuridad de los burdeles.

Enciende esta vela con tu saliva pestilente a hombre y quema con su llama el vello florido que oculta la entrada al sepulcro de tu sexo. Recita luego un poema y convoca a los demonios del averno para que, entre las babas del juicio final, liberen al animal cautivo, mensajero de los mundos sagrados donde puedo consumir tu cuerpo llenando de indecibles deleites los misterios de la condición humana.
Bébeme, mi sangre te ofrece más placeres que las cualidades de la tumba y abre nuevos matices lívidos de putrefacción. Profana tu cuerpo con mi veneno que es la vida, y la vida, decía Novalis, es el comienzo de la muerte. La vida no existe sino para la muerte. La muerte es, a la vez, desenlace y principio, separación y reunión. La reducción se verifica por la muerte. La muerte es la madre. La muerte es la vida misma tras el velo incorrupto de las palabras. Yo soy la muerte, la Divina, la alucinación de los condenados, la luz que comienza a brillar en las tinieblas.

Héctor de León


Imagen: www.concavoconvexo.wordpress.com



el grito


el grito
que me dejó sin mí

buscándote

o éstos, que escribí en francés y después traduje:




pigeonne

Après le déluge
aussi la mort fut une pigeonne
qui recherche de faire
son lieu de paix
dans mon coeur

mais je m'en vais
loin, loin, loin
à mourir dans la paix
de tes yeux



paloma

después del diluvio
también la muerte fue una paloma
que busca hacer
su lugar de paz
en mi corazón

pero me voy
lejos, lejos, lejos
a morir en la paz
de tus ojos


oiseaux

de plusieurs oiseaux
dans le calme
de ton ciel

ton bleu me tombe
sous le soleil doré

après la pluie
je deviendrai fleuri
dans le vert
de tes collines


pájaros

innumerables pájaros
en la calma
de tu cielo

tu azul me tumba (derriba)
bajo el sol dorado

después de la lluvia
apareceré florido
en el verde
de tus colinas


mon lieu de paix

assis en face de la fenêtre
les yeux perdus
en regardant l'horizon
je suis à la recherche
de mon lieu de paix

où est-il?

je ne le sais pas
et maintenant
on n'importe pas déjà:
il est inévitablement
fermé pour moi


mi lugar de paz

sentado frente a la ventana
los ojos perdidos
mirando el horizonte
busco
mi lugar de paz

¿dónde está?

no lo sé
y ahora
ya no importa:
está inevitablemente
cerrado para mí


poison

ton amour
est un doux poison
qui arrive à mon coeur…

mourir doucement…


veneno

tu amor
es un dulce veneno
que llega a mi corazón...

morir dulcemente...


la porte

la porte est fermée
par derrière, qui est là?
qui est là?

mais je tremble
si la porte on est ouverte


la puerta

la puerta está cerrada
detrás de ella, ¿quién está?
¿quién está?

pero me angustio
si la puerta se abre

Valmore Muñoz Arteaga

Saliva sin nombre





Saliva, la tuya, divina, es fluido que se pierde en otro continente. Fluido que moja el negro plumaje de los pájaros de la noche. Tu saliva es voz humana que resplandece. Tu saliva envuelve mis palabras cuando reclino mi cabeza para beber de la fuente donde abandono mis perspectivas evidentes.
Es fluido magnético, según César Moro.
Es corriente de brazos y de espadas, según Oliverio Girondo.
Es un día que Dios estuvo enfermo, según César Vallejo.
Es caída sin miedo al fondo de la sombra, según Vicente Huidobro.
Es necesidad de mugir mirando al cielo, según Salomón de la Selva.
Es la campana negra del sexo, según Pablo de Rokha.
Es noche cribada de estrellas, según León de Greiff.
Tu saliva es volver a pie a las orillas del Edén tropezando siempre con muchedumbres de nervios, con venas que atavían la insolencia de mi sexo y que termina escupiendo un puñado de pequeños cadáveres contra tu garganta. Entonces, saliva y semen limpian nuestras duplicidades de demonios nocturnos.
Tu saliva es disociadora. Beberla de tu lengua me enmaraña todo encerrándome en un silencio que no sé de dónde viene y me hace creer que no soy yo quien escribe ni quien bebe tu saliva, sino que soy otro que encerrado en un desconocido silencio escribe creyendo que es un maldito bebiendo cianuro en un lóbrega habitación ginebrina.

Mi dialecto sabe a tu saliva, al igual que mi lengua, aún sin ser mi lengua, sabe a tu saliva y sólo por eso la reconozco mía, por el inconfesable sabor de tu saliva.

LOS AMORES DE LOS POETAS




Algunos piensan que los hombres de buena suerte con las mujeres son los que cuentan muchas en su vida. es al contrario. el triunfo sobre ella consiste en atrapar para siemrpe la primera



Los amores felices son tan raros como los unicornios, también en la tribu de los poetas. Casi todos naufragan en la miel, y asfixiados por sus propios besos pagan los fulgores del principio con la experiencia sucia de ver el paraíso convertido en erial. Jamás se cansaron de lamentar el día deplorable cuando la novia apareció a sus ojos convertida en bruja o, en el mejor de los casos, en una mujer cualquiera. Como los demás mortales, los poetas vivieron esta tragedia tan conocida. Uno escribió, a modo de consuelo: el amor no es efímero: es efímero el tiempo.Un novelista norteamericano de éxito, eterno frustrado del amor, dijo una vez en el colmo de la decepción amorosa que todas las mujeres estaban locas y que deberíamos mantenerlas en jaulas. Pero los novelistas de la tendencia machista norteamericana suelen disfrutar el escándalo de sus declaraciones extremas de borrachos perpetuos. Lessing, más piadoso, afirmó: solo había una mala mujer. Y fue la mía. Sartre declaró que la mujer es una ilusión. Algunos piensan que los hombres de buena suerte con las mujeres son los que cuentan muchas en su vida. Es al contrario. El triunfo sobre las mujeres consiste en atrapar para siempre la primera, el amor de la inocente juventud. En eso radica el secreto de la inocencia perpetua, contra los desgastes naturales de las demás cosas. Un poeta árabe dijo: todas las mujeres son la misma mujer. Todos los poetas escriben el mismo poema. Pero el francés Paul Verlaine, compatriota del de la duda metódica, cantaba el sueño repetido de una extraña que no es la misma cada noche, ni tampoco otra. Sin embargo, acabó abandonando la suya por ir con un revólver detrás de un adolescente con visiones de ángel caído. A Elliot le tocó el vía crucis de convivir con una mujer delirante, a quien soportaba por cortesía. Shakespeare escribió los sonetos de amor más misteriosos del mundo, dedicados con mucha probabilidad a una persona distinta de su esposa. Ana tuvo que conformarse con la herencia de su segundo mejor lecho, tal como quedó consignado en el testamento del divino marido. El ordinal convierte la donación en un ejemplar de la ironía y la venganza. Rezuma resentimiento.Sócrates, que escribió apenas unos pocos versos mientras preparaban la cicuta, impregnó de soslayo la historia con su cháchara eterna a través de sus discípulos. Su famosa paciencia convence mejor que por la abundancia de palabras, por la capacidad para aguantar a Jantipa, arquetipo de las esposas inaguantables. Jantipa, "ya la conoces, Equécrates", hasta la cárcel lo siguió con sus pataletas, tentándolo para que malbaratara en un solo día con una flaqueza el capital de una vida ejemplar. Sócrates, que no bebía como Mailler, no odiaba como Mailler, que no cesaba de correr tras ellas, a las mujeres. Y manifestó su afecto por Aspasia, Diotima, y Teodota la hetera. Un matrimonio tan patético como el de Elliot fue el de Tolstoi. Antes de cumplir el primer año de convivencia descubrió que se había casado con la mujer que menos hubiera querido. El drama está registrado en sus diarios, amojonados por el deseo de apartarse de las agrieras de su carácter. Con una diferencia. Eliot estuvo casado con una demente, mientras los apuntes autobiográficos de Tolstoi dejan la mala impresión de un colérico, plagado de escrúpulos de moralista, de un intolerante con ansias de cambiar el mundo, con arrepentimientos de chivo. Y de una esposa con sentido común, un sentido tan repelente para los artistas, sobre todo cuando se dan ínfulas de reformadores. Tolstoi tomó la decisión de liberarse del hogar de espinas demasiado tarde para un octogenario. No llegó demasiado lejos. La muerte esperaba al monstruo en Astapavo. Porque es un monstruo, uno empeñado en inventar la paz universal y la fraternidad humana, que es incapaz al mismo tiempo de mantener la armonía en su casa, y hacer feliz a una esposa. Yo mitigo mis fracasos esperando que mi mala suerte en el amor sea un rasgo del genio.





jueves, 14 de mayo de 2009

José David Cano / Alfonso Castañeda

La poesía no compite con ningún género literario
El Financiero. Miércoles, 13 de mayo de 2009



Imagen: http://arqueidea.wordpress.com/2009/03/17/%C2%A8-poesia-%C2%A8/

La poesía no compite con la novela, el género favorito de las editoriales más poderosas. No. Compite contra el tiempo, a través de la palabra, por la preservación del lenguaje. Perdura según su calidad. Acercarse a un poeta es un reto, un viaje, un saciar la sed. Ya que la poesía es -y muchos así lo sienten- el momento más alto de la creación literaria.

En El arco y la lira, Octavio Paz escribió: "El poema funda al pueblo porque el poeta remonta la corriente del lenguaje y bebe en la fuente original." Y, sí, el tiempo corre vertiginoso, a trompicones. Incluso la novela, en especial el best-seller, propicia lo instantáneo, informa, excita al lector. Mientras que el poema encapsula algún instante. Vierte y revierte. Juega y descansa. Incita a la soledad y sofoca la desolación.

Nada mejor que un buen trago de poema. Sacia la sed. Refresca. "Porque la poesía es una de las pocas vías que nos quedan para acceder, por un lado, a la utopía, a la esperanza; pero, también, a ver con mayor objetividad crítica todo lo que ocurre a nuestro alrededor", dice el poeta Gaspar Aguilera Díaz. Y es que, a través de la poesía, "el ser humano se sensibiliza, abre su concepción del mundo".

Carlos López, director de editorial Praxis, es claro: "Es la forma más elevada del quehacer intelectual." Pero una pregunta salta e interrumpe ante lo evidente: ¿está en crisis la lírica? López responde que no, aunque "sí la afecta el neoliberalismo".

José Emilio Pacheco aseveró, respecto a la crisis económica, que "la poesía ha resistido el vendaval, porque es la única de las artes que está fuera del mercado".

Y es cierto. La propia María del Carmen Ferez no comprende por qué la poesía no es bien socorrida monetariamente. "No debería ocurrir si es el alimento del espíritu." Pero la directora de la Fundación de la Casa del Poeta Ramón López Velarde lo aduce al mercantilismo del arte y, en parte, al tiempo "tan acelerado donde poco se reflexiona".

En cambio el poeta Jaime Labastida, Premio Xavier Villaurrutia 1996 y autor del libro Animal de silencios, explica que el poema no es "una lectura que se dé en masa. Es para ser leída a solas. Salvo excepciones, no hay grandes tirajes". Aquí un ejemplo: Jaime Sabines, poeta de multitudes, reeditado, antologado. "Taquillero y de calidad", lo denomina Carlos López.

Los poetas y la adversidad

Dicen los que saben que la poesía no tiene público, sino lectores. Su complejidad es superior a la narrativa. "Está hecha de la palabra y el sentimiento", comenta María del Carmen Ferez. "Exige mucho. Necesita un lector atento, cultivado, que sepa de ritmo, de acentos, de estructura", acota Jaime Labastida.

Gracias a los suplementos culturales, a fines de los cincuenta, los poetas tuvieron espacios. No había editoriales consolidadas, salvo el Fondo de Cultura Económica, Porrúa, Jus. Los poetas financiaban sus propias ediciones. Se leían entre ellos. Los tirajes, escasos. Fue a raíz del Movimiento Estudiantil de 1968 cuando los jóvenes, también los poetas, contaron con espacios de expresión. Surgen los talleres literarios, las lecturas de poesía, la revista Punto de Partida que dio cabida a tantas voces.

De poesía, cuenta Labastida, se hacían tirajes en plaquetas, muy reducidos, para conocimiento de unos cuantos. "Incluso se bromeaba: había dos grandes poetas en México: Si me Lees y Te Leo. Ahora es distinto. Hay muchos poetas, hay más editoriales, está el Internet.

Carlos López, conocedor de la industria editorial, poeta y maestro, cree que la crisis de la poesía no existe como tal, pese a las mermas financieras. "Debemos reconocer que los grandes poetas se desarrollan en la adversidad".

Pero la adversidad tiene distintas caras. Una de ellas es el soslayo de las editoriales. Aceptan manuscritos, siempre y cuando no sean poemarios, cuentos u obras de teatro. Al frente de Praxis casi 28 años, Carlos López sabe de lo que habla:

-Muchos editores arriesgan con autores de fama. Las grandes editoriales hacen negocio. Muchas veces publican un libro que lo tienen vendido con el gobierno. En ocasiones nada tiene que ver con la calidad poética, pero sí con los intereses políticos que tuvo el poeta en vida. Suele ser una mafia todo...

El mecanismo es conocido: por un lado, las editoriales transnacionales pactan con el gobierno el tiraje de determinados poetas; por el otro, las librerías más importantes no arriesgan: piden una cantidad de libros y, cuando vence el plazo establecido, regresan el material muchas veces maltratado, explica el director de Praxis; pero cabe una aclaración: sucede sólo con las editoriales independientes, pues tienen poco dinero para colocar los libros.

Se explaya: "Hay poetas y editores dignos que se preocupan por difundir la palabra que vale la pena. La poesía es una necesidad. Cuando veo que hay un buen trabajo, yo lo apoyo y lo difundo".

Es un hecho: el poeta no puede atenerse a las grandes editoriales ni a los grandes consorcios, interviene Andrés Cisneros de la Cruz, poeta inquieto (e irreverente), y editor de la revista Verso Destierro. "La poesía, desde su origen, siempre ha sido algo que se ha pasado de voz en voz, de boca en boca... siempre ha sido un rumor, siempre ha sido algo que se canta en la vida, en la calle." Así que, a ese respecto, no hay mucho por hacer: las editoriales seguirán mostrando desinterés por la poesía.

El camino entonces, agrega Andrés Cisneros, es el que sigue actualmente la poesía: debe ser tomada como un acto personal, "como el acto de uno de acercarse a la gente. Cierto: están los libros de los poetas muertos y consagrados, esos que se imprimen y se traducen por millones; pero éstos se quedan como lo que son: de grandes y de referencia. Sin embargo la poesía actual, la que se escribe en este momento, es una que también obedecerá a la distribución particular de los propios poetas. Ellos serán los que busquen la mejor vía".

Según María del Carmen Ferez, López Velarde estudió leyes al asumir que de la poesía no tendría para comer. Esto viene a colación respecto a los poetas "oficialistas", los burócratas, los diplomáticos. "Buscan la manera de vivir. Necesitan ingresos y esto se debe a que la poesía es poco socorrida", dice la directora de la Casa del Poeta.

Jaime Labastida no concibe que un poeta trabaje en contratiempo. Y es que las becas, necesarias en cuanto a lo económico, suelen también tener su lado oscuro. Es el tiempo precisamente lo que oxigena un poema. "Me parece una aberración escribir porque tengas una beca, como si fuera un trabajo que cumplir: entregar una serie de cuartillas en un plazo determinado." Lo dice un poeta que no ha buscado el apoyo del Sistema Nacional de Creadores de Arte, el mismo que nunca vio en la poesía un medio para "comer" sino para vivir. Desde hace 20 años es director de la editorial mexicana Siglo XXI. Fue profesor universitario y funcionario en Bellas Artes, aunque eso ya quedó muy atrás. "No solicito beca porque quiero hacer mi trabajo con libertad y a mi tiempo. Me importa la calidad y no la cantidad de lo que hago", comenta.

Muchos caminos, un destino

De los poetas, uno, quizás el más importante de todos en Latinoamérica, Rubén Darío, escribió sobre ellos y para sí: "¡Torres de Dios! ¡Poetas!/ ¡Pararrayos celestes,/ que resistís las duras tempestades,/ como crestas escuetas,/ como picos agrestes,/ rompeolas de las eternidades!"

La batalla, dice Carlos López, la verdadera, la más sanguinaria es la del poeta con su poema. Líneas arriba ya se han explicado algunas adversidades de la poesía, pero dilucidar el viaje interno del poeta para ordenarlo todo mediante la palabra, su proceso creativo, sus manías, es casi imposible, pues hay tantos mundos como poetas.

Por ejemplo, Jaime Labastida escribe en dos instantes precisos: al alba y cuando el crepúsculo. Momentos de soledad, mutismo, donde las palabras lo envuelven y la emoción lo guía hasta formar el primer verso, el primer párrafo; luego, la corrección. Así, el poema finaliza cuando siente goce y satisfacción. De ahí el tiempo: su tiempo.

-Primero trabajo la parte emotiva -comparte-, y en seguida lo trabajo hasta que me satisface; de no ser así, no lo publico. Pero hay otras veces que un poema me sale a partir de estructuras rítmicas y un soneto se llena de sentido.

Sí, porque escribir un poema, así como leerlo, no es igual que crear una novela. Antonio Gamoneda, premio Cervantes 2006, lo aclaraba al reportero Javier Rodríguez Marcos: "La literatura descansa en la ficción. La poesía, sea clara u oscura, no. Manifiesta hechos existenciales (sufrimientos, gozos, temores), es una emanación de la vida."

El poema sigue una vereda: la palabra. Pero hay algo más, lo revela Jaime Labastida: el mundo interior; él cree que en todos lo hay, "hasta en el más estúpido". Y sentencia: "Un poeta que no lo externe, que no lo traduzca en palabras, no es un poeta".

El camino lleva entonces a una de las eternas preguntas: ¿todos estamos dotados para ser poetas?, ¿se nace o se llega a ser poeta? Nacido en Aguas calientes hace 80 años, Víctor Sandoval es explícito:

-Ambas pueden ser, porque el poeta también nace, crece, se nutre y se reproduce. Con la poesía uno se siente realizado plenamente. Cuando se deja de escribir por un tiempo es como si algo le faltara a uno, como si la sangre no circulara bien y cambia el modo de ser, el modo de actuar... Además, la poesía no tiene horario; de repente ni la puerta toca y se mete.

Y eso es cierto, señala Gaspar Aguilera Díaz:

-Yo pienso que todo ser humano tiene esa capacidad, esa facultad; lo que ocurre es que en un mundo como el nuestro, donde se trata de suprimir o de reprimirnos justamente la expresión libre y creativa del ser humano (es decir, pensando en un mundo y una realidad capitalista), es obvio que esa parte se va dejando de lado, pensando que el que tiene esa capacidad o esa facultad son seres privilegiados; y no es así.

Poeta chihuahuense, aunque radicado en Michoacán -de quien se acaba de editar una antología de poesía erótica: Paisaje a medio cuerpo (Secretaría de Cultura de Michoacán / Editorial Jitanjáfora)-, Gaspar Aguilera piensa que si bien es cierto que todo mundo puede desarrollar de manera gradual y personal su capacidad sensible y estética, por otro lado, lamentablemente, a veces desde joven o niño estas posibilidades se cortan. "En general, en la medida en que todo ser humano es capaz de sentir, de transmitir lo que goza o sufre o ve, en esa medida es capaz de convertirse en poeta".

"Porque la poesía, dice el ecuatoriano Antonio Preciado, debe comunicar algo. "Esa es mi convicción personal. La poesía debe de hallar resonancias en los demás. Por eso estoy de acuerdo con el poeta cubano Cintio Vitier, quien dice que la poesía es encuentro de espíritus. Porque la poesía existe o justifica su existencia cuando se topa con alguien; de lo contrario, se queda dentro del creador y no me parece que ésta sea la intención de ninguna creación poética (ni de ninguna obra).

"Así que tal parece que no hay nada de qué preocuparse. Al final, resuenan las palabras vertidas en estas mismas páginas (hace un par de años) del poeta Juan Gelman: la poesía es y será lo de siempre. "Es una de las artes más antiguas del mundo. No vayamos muy lejos: a través de todos estos milenios ha habido catástrofes de todo tipo: guerras, pestes, luchas; pero el hilo de la poesía no se rompió nunca. Habrá poesía hasta el fin de la humanidad, sin duda alguna. Y no sólo por la necesidad de alguien por escribir, sino también por la necesidad de muchos de recibir."

Al horizonte de todos.

La cara de angustia lo delata: "Entramos a un terreno escabroso", dice el poeta ecuatoriano Antonio Preciado. "Digo escabroso porque no pretendo sentar cátedra -añade- sobre cómo debe escribirse o qué deba escribirse".

Así que repite la pregunta: ¿cuáles son o deben ser los temas trascendentes, o fundamentales, de la poesía? Responde:

-De entrada, hay que señalar que nadie puede llegar a decir todo a todos, eso lo sabemos; es imposible. Ahora bien, en lo personal siempre me he considerado un poeta popular; un poeta que busca recursos expresivos que posibiliten una comunicación. Eso es lo esencial, más allá del tema o los temas. Se trata de ese deseo de ir del horizonte de un hombre al horizonte de todos.

Porque la poesía, agrega Víctor Sandoval, es, en esencia, un múltiple espejo de la vida. "Por eso como avanzan las edades, avanza lo que se refleja también en el espejo. Ahora que tengo 80 años, naturalmente es otra forma de ver la vida a como la veía cuando tenía 50, o en la adolescencia. Entonces, conforme avanzan las edades, uno va escribiendo su entorno. En la poesía, es un diario escribir."

Así que todos coinciden: los grandes temas de la poesía -o sea: el amor, el odio, los celos, el desamor, la soledad, las dudas, la muerte o la vida son eternos y universales. Es cierto, hay algunos que son episódicos o circunstanciales y que por lo mismo son cíclicos, añade Gaspar Aguilera, "muchos de ellos convocados por el impulso y quizá por la urgencia de los sucesos de su entorno. Pero en general me atengo a lo que ya decía Juan Gelman: los temas o asuntos que trata la poesía han sido los mismos desde la época clásica hasta nuestros días. Creo que son temas que seguirán ahí, sólo que tratados en distintos tonos, atmósferas y densidades".

Y en eso tiene razón, advierte Andrés Cisneros de la Cruz. "Los temas siguen siendo, de algún modo, los que le conciernen a la humanidad. El problema actual, en todo caso, y más allá de los temas precisamente, es la forma en la que los abordas, lo que tú podrías aportarles... De hecho, en este crescendo que estamos viendo de la poesía es notorio que ha cambiado poco a poco la estructura de cómo en México se crea poesía; creo que se han diversificado incluso las tonalidades, también el asunto de los estilos".

Hoy, dice Andrés, el modo de expresar poesía tiene que ver por ejemplo con el performance y otros lados alternos. Pero tam- bién, y lo más importante, es que la poesía está inmiscuida en algo más profundo: el conflicto; "o sea, se está ligando más a la filosofía. Y ése es su plus".

Las juventudes poéticas

Con crisis o sin crisis, la cosa es evidente: "La poesía no tiene tiempo ni lugar, no es como el ensayo o la novela que se planifica", comenta el poeta Víctor Sandoval. "En la poesía uno va por la calle, y de repente surge una frase ante un hecho (quizás ante una mujer hermosa, un niño jugando, o una pareja besándose o que se abraza); puede surgir ante lo que sea. Porque la poesía siempre estará ahí.

Empero, una duda florece con este panorama del que venimos hablando: ¿quiénes serán los siguientes poetas mexicanos? Por el momento, las generaciones de los setenta y ochenta, las más próximas, son, quizá, los que le den más oxígeno. Carlos López está convencido de ello: en esta nueva camada recaerá el futuro de la palabra. "Es el semillero. Porque la poesía se renueva y ellos lo harán; lo dirá el tiempo." Él, que está interesado en los jóvenes, que no duda en publicarlos si de por medio existe calidad, sabe que -ellos- tendrán que sobrellevar esa tradición poética que caracteriza a México.

María del Carmen Ferez, quien desde 1991 ha recogido los frutos de este semillero que es la Casa del Poeta, observa que las generaciones nuevas han cambiado: "Son más auténticos en sus demandas. Saben qué es lo que quieren".

El director de Praxis, empero, critica a los poetas que no son solidarios con los jóvenes. Piensa que lo importante es impulsarlos en lugar de reprenderlos. "Algunos cobran mucho dinero en sus talleres particulares; creo que los poetas consagrados, una mayoría, no son generosos. Sólo ven por sus intereses; deberían devolver lo que aprendieron de otros grandes maestros. Podrían hacer mucho. El conocimiento que no se comparte, que no se devuelve, crea tristeza, amargura y dolor", advierte.

En cambio, Ferez enfatiza que en la Casa del Poeta tanto los costos como quienes imparten los talleres son generosos y accesibles. Aclara: "Si hay poetas inaccesibles no es por el poeta en sí, sino por el recinto." Y es que en la Casa del Poeta, que actualmente recibe alrededor de 116 mil pesos al mes por parte del gobierno del Distrito Federal -casi 36 mil pesos menos que el sueldo de un diputado federal-, las cuotas que pagan los talleristas son de 300 pesos el trimestre; eso sí: "A los estudiantes y maestros se les hace un descuento del 50 por ciento".

Jaime Labastida, por su parte, no se reconoce en aquello de que los poetas no son generosos. En su caso, explica, "si un joven me da a leer su trabajo, con gusto lo leo y le sugiero ciertos detalles; pero no le doy consejos, porque cada quien debe buscar su estilo". Recomienda, sin embargo, a los incipientes poetas: "Lean mucho, trabajen bastante y fíjense en los grandes modelos para seguirlos." Ya encaminado, concreta: "Hay que superar la técnica, que es sólo una guía; deben poseer la capacidad de innovación, detalles que no se aprenden en un taller o una escuela".

Víctor Sandoval lo señalaba en estas páginas: lean mucho, sobre todo a los viejos maestros, ya que los clásicos siempre serán jóvenes. "Uno los lee y los vuele a leer; siempre le enseñan a uno cosas nuevas..." Eso es lo que siempre les dice a los jóvenes; pero, especialmente, que no abandonen a la poesía; es enfático: "Si ustedes abandonan a la poesía, ella también lo hará".

Respecto a los tiempos vertiginosos, Labastida le exige a sus pares -consagrados o no- que aprendan a alejarse de ahí, del momento de la creación. Todo cae, dice, por su propio peso. Y es que las palabras llegan cuando deben llegar, ni antes ni después. Eso lo sabemos. De ahí el consejo de Carlos López: no se desesperen. Y agrega: "Lo que hace a la poesía es el tiempo. El poeta muere, su obra no."

Pero Andrés Cisneros de la Cruz va más lejos:

-Hoy debemos de hablar, de hecho, de poetas más integrales, de poetas más completos, que no solamente se preocupen por escribir poesía sino también por llegar a la gente; estamos en una época en que la poesía no puede quedarse sólo en 'libro', sino que también es un grito, es una lectura... Es, a fin de cuentas, un vínculo directo hacia la gente.

Y pone de ejemplo Verso Destierro, la revista que edita: "Nosotros la distribuimos en la calle y, hasta ahora, hemos agotado alrededor de 60 mil ejemplares de ese modo: de mano en mano. Porque éste es también el trabajo del poeta: no atenerse a que lo descubran los consorcios de la industria editorial (para convertirse en esos 'grandes poetas' o 'el gran nombre poético')." De lo que se trata, señala Andrés, es ser más arriesgado, pero algo más allegado a la gente.

"Ya no se trata de hacer ruido por hacer, sino más bien proponer ideas... Como lo veo yo, ya no es solamente criticar, o quedarnos en esos tiempos antiguos (apenas el siglo XX) donde los poetas se conformaban con ser contestatarios, donde sólo gritaban a ningún lado en especial, donde hablaban en favor del socialismo o en favor de la borrachera, el alcohol o las drogas o la homosexualidad y la diversidad; más bien necesitamos poetas que ejerzan la inteligencia, y, sobre todo, la autocrítica. Poetas que busquen caminos y propongan.

"Así, a pesar de las mafias, del desinterés de las grandes editoriales por publicar a los poetas, tal parece que el semillero seguirá proveyendo nuevas voces: alumnos que serán maestros y que heredarán. Porque mientras haya palabra, habrá poesía para rato. Así de claro.

Notas escritas por Lectura Ecatepunk

sábado, 9 de mayo de 2009

No tengas grandes ideas


No te entusiasmes

Maldícete para bendecirte.

todo tiene que ser oportuno, sin comunicación, sin exposición

alejarte del ocaso del arte

alejarte de los ideales morales

Enamorarte de la historia propia

más percusión que sinfonía

Elevar la tristeza pero no valorarla estéticamente

evitar cualquier droga que invite solamente a mirar la billetera.

tomar el corazón como estómago

Verte como una furia lógica, como un todo, una alternativa a la actualidad.

Ver el éxito autocomplaciente como el peor vicio.

Separar el concepto de espíritu de toda arrogancia cristiana

Obligar al intelecto que pida disculpas.

ser un animal, primero.

la indiferencia hacia Cristo es otro tipo de Cristo…

la solución de Buda es otro tipo de Buda.

La expresión propia es otro tipo de yo.

enseñarle al hombre bueno que está siendo engañado

y enseñarle al hombre engañado que ya no es necesario.


by © Coctelmarx


viernes, 8 de mayo de 2009

Juan José Mestre

CARTA DE AMOR A UNA DESCONOCIDA



Querida mía:
Vuelvo a ti desde el más absoluto de los ostracismos. Por ello no me conoces ni te conozco. Saber de mí no creo que puedas: es imposible tener entidad después de tantos años de buscarte. Es imposible que tú sepas de mi amor cuando todos los amores te acallaron.
En la irrealidad de los tiempos es que la lluvia muere gota a gota para germinar en la timidez de una dama de noche. Y esa solanácea recoge tu rostro escondido en el extravío mohoso del espacio.
Es así que quiero amarte: como a una flor intangible que se niegue a todas las caricias, porque no tengo manos para arrullarte, no tengo alas para surcar el cielo de tus senos, no tengo labios que besen tus párpados ni aliento para entibiar tu vientre.
Quiero que me ames así, incompleto; cuajado de penurias, alforza para suturar todos los pretéritos; desde la lejanía, pero hacedor de hechizos, triunfal canto de alabanzas, dulce miel en la concavidad de un arna. Es así que deseo que me ames. No tienes más remedio: el hado incomprensible así lo quiere.
Somos esclavos de la ternura sin conocernos, incautación de voluntades, sinrazón del abismo de luz que nos separa, deber que asignaron los señores de la alquimia enamorada, magia del viento que amaina para escuchar las voces ensombrecidas que pretenden acallar veinte líneas escritas a fuego, pasión y ansia.
No esperes que firme esta carta: tantas vidas, tantos soles, tanto amor enceguecido en la exclusión me han quitado hasta el nombre que guardaba para que lo pronunciaras.
© Juan José Mestre

miércoles, 6 de mayo de 2009

Julio Campos Ávila

CARACOLA

No te alejes de mí tan sigilosa,
Ni dejes que las voces se unan
A orilla del mar, en caracolas.

No sabrás acopiar en cántaros,
Su verde canción de estruendos
Y de memorias azules y tristes.

No lograría soportar el silencio,
Que se abatiría con tu ausencia.

sábado, 2 de mayo de 2009

Valmore Muñoz Arteaga

Todavía sin nombre



Leo sobre la gruesa corpulencia de tus senos el vértigo desflorado que llamea en tus pezones. Hinchados y duros siempre señalando hacia el porvenir por donde habré de caminar para poder ser testigo solitario de cómo es tu pelo en la almohada. Me gusta cuando caminas desnuda hacia mí. Me abrazas con tus senos que me abrazan mientras abrazado abrazo la firmeza salobre de tus caderas. Me gusta tropezarlos con mi nariz, abrir la boca, atraparlos cuando me atrapan y atrapado imaginarme su piel tensada por su prisión bucal. Me gusta verlos cerca cercados por mis ojos, cercados por mi resuello que de tan cerca te va quemando la piel. Me gusta el aroma que los puebla y estira sus brazos que buscan aferrarse a mi rostro para que le cuente de las vueltas del mundo.


El vértigo que anda descalzo sobre la piel de tus senos se parece a Antonio Lobo Antunes cuando grita desde la otra Lisboa que era feliz cuando su mujer lo despertaba con el olor de las tostadas y sus muslos entre los de él. Ese infatigable vértigo se parece a ti misma caminando poseída por tu desnudez desnuda y tus nalgas desnudas, redondas como el eterno retorno, me traspasan las ganas, esa manera tuya de mover las caderas tan Bolero de Ravel me traspasan las ganas. Ese infranqueable vértigo de tus tetas tensa los tendones de mi capacidad de entendimiento, aturdiéndome, haciéndome un extraño en un mundo extraño lleno de gentes extrañas que nunca saben dónde están paradas porque no están paradas en ninguna parte. Todo tiene el olor de tus tetas, todo se parece a tus senos, todo se llama como se llaman los hombres que apagaron sus vidas prendidos a tus tetas, a tus senos, a tus pechos, a las dos cimas desde donde no se puede ver nada porque no hay nada que ver más que la desnudez de tus tetas… de tus senos… de tus pechos…


viernes, 1 de mayo de 2009

Valmore Muñoz Arteaga

Nada de nombres


Amo tu desnudez porque en ella me descubro como otro. Porque en su misterio comienza mi cuerpo. La amo porque en tu desnudez y la mía siempre hay otra desnudez escondida. Tu desnudez, como escribió Dalton, derriba con su calor los límites. Me abre todas las puertas. En el siglo XVI, Diego Hurtado de Mendoza, había entendido muy bien el sentido de tu desnudez cuando escribió “Hermosura confirmada / con ningún traje se muda / ¿Véisla cómo vence armada? / Mejor vencerá desnuda”

En tu desnudez puedo compensar las desgracias de mi vida. Tu desnudez es juego de carnosidades, como pudo decirte Octavio Paz: tu desnudez es pan apenas dorado, tierra dormida que mis ojos cubren con una lluvia de miradas. Gaitán Durán escribía que: “al desnudarnos descubrimos dos monstruos desconocidos, que se estrechan a tientas.
Amo tu desnudez porque me recuerda que escribir me fuerza a desnudarme, tal y como sólo puede escucharse a Doors mientras desde tu desnudez invicta enciendes el fuego. Tal y como afirma Joseph Lluis Seguí en su Diario de Burdel: “me lleva a una escritura con el sexo desnudo, haciéndome quitar – al escribir – los pantalones. Y de esta manera, escribir – escribo aquí – con el sexo al aire junto al texto desnudo”

Creo que empecé a amar aún más tu desnudez luego de leer aquel correo electrónico en el que me escribiste: “Desnudarme es dejar que lean mi historia en letras mayúsculas. Ahí reconocen mi pasado, mis sombras. Descubrir las partes de mi piel que el sol no colorea es entrar en las cavernas donde duermen mis fieles salvajes, mis instintos menos elegantes, pero más sinceros. La ropa que lanzo y arrincono es el mundo que me sobra. Desde mi cuerpo abierto, con sus diversos tonos, emerge un sonido que me dispone entera a recibir el ajeno y llenarlo de gracia. Desnudarme es exponerme, entonces converso con las mariposas”
Tu desnudez también es ironía y tormento, porque esa desnudez de tu desnudez se torna inalcanzable, se torna deseo furibundo de infundirte mi veneno, de sembrarte oscuridades. Amo tu desnudez bañada en la Olympia de Manet, la misma cuya sólida desnudez turbó a Gautier, quien la definió como una provocación grotesca. La misma que cautivó a Zola y que luego hizo aparecer en La Taberna. Amo tu desnudez que descubre tu raza de mujer de fuego, o mujer flava como bien dirían los romanos. ¿Mujer Flava? Preguntaste con tímida sonrisa que hacía más embriagante tu desnudez. Si, Mujer Flava, es una mujer que nace en el pecado original, su naturaleza pecadora es una vocación. Dicen que ese nombre deriva de la leve pelusa rubia con reflejos argentados con la que prematuramente se cubre su seno joven, su cuello, los brazos y hasta sus mejillas. Es baba concupiscente, es, como dice De Cobeurtzell, un gato que frotándose contra la pierna de uno reclama su caricia. Balzac, que las conocía muy bien, describía ese pelambre desnudo como un terciopelo cargado de promesas de amor.

Por eso amo tu desnudez, río infinito de carne que mis manos, mi sexo, mi propia carne fricciona con ardor, y en esa fricción también desaparezco en un espasmo interminable. Tu desnudez que cabe en mi mano y en una copa vecina de mi lengua. Tu desnudez desnuda de tu desnudez. Y como Dalton, también te enterraré desnuda como cuando naces de nuevo entre mis piernas. Te enterraré desnuda para que limpio sea tu reparto en la tierra, para poder besarte la piel en los caminos y tranzarte en cada río los cabellos dispersos.

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Revista de creación y eventos culturales. Moderan: Doan Ortiz Zamora, Alan Bustamante Medina y Jack Farfán Cedrón, escritores peruanos.