EL PADRE REBAZA, UNA VIDA AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

martes, 16 de noviembre de 2010

Les Belles Colombienne


Les Belles Colombienne


Santiago Gamboa, Héctor Abad, Gonzalo Sánchez, Juan Manuel Roca, William Ospina, Fernando Vallejo, Evelio Rosero, Tomás González, Juan G. Vásquez y Antonio Caballero.

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Un grupo de los más agraciados escritores colombianos ha sido transportado a Francia para una exhibición de dos semanas, coincidiendo con los festejos nacionales del reinado de belleza de Cartagena de Indias, este año medio aguado por los torrentes que han caído sobre el caribe.

Gracias a la cooperación de las multinacionales de espectáculo y las agencias inmobiliarias, una de las sucursales de los Hay Prisa Festivals y Abadfaciolince Apartmens & Condos, diez agraciados reporteros e insidiosos, y dos novelistas, han recorrido cuarenta y tres pequeños municipios belgas y franceses donde han perorado en igual número de minúsculas librerías donde trabajan otros tantos colombianos exiliados y abandonados de la suerte y la fortuna, acerca del odio que profesan al recién abolido gobierno de Alvaro Uribe Velez, financiados, eso si, con el dinero que la prosperidad democrática de este último, ha permitido que el Ministerio de la Cultura, les financie los pasajes y las profusas libaciones. Según el traductor al ruso y al español del prestigioso libro del llamado en todas partes El Huérfano Ilustre, [por ser el único en Colombia entre cuatro millones de desplazados y perseguidos por Carlos Castaño que pudo hacerse rico y famoso con la muerte de su padre mientras leía un soneto apócrifo de Borges,] Don Hector Abad Facio y Lince, el interés de los franceses por la actual literatura nacional no depende tanto de las buenas traducciones, de las editoriales o cosa parecida, sino de la continua labor de los propios escritores y de sus padres, que han invertido mucho dinero enviándolos a Paris y pagando las traducciones de sus libros. Sin embargo, uno de los escritores descartados, el manizaleño Eduardo Garcia Aguilar, que trabaja en France Press y no se explica aun cómo Alvaro Mutis permitió que lo excluyeran, dice que en vez de la nómina que da ahora vueltas por todas partes, medio borracha, medio perdida, medio zonza, han debido traer a los de siempre, a Jose Mario Arbelaez, Roberto Burgos Cantor, Óscar Collazos, Fernando Cruz Kronfly, Ricardo Cano Gaviria y Fanny Buitrago, que si son buena gente y gastan de su bolsillo.

Nadie ha podido explicarse por qué no metieron en el paquete a Laurita Restrepo, que tanto ha hecho por la revolución y las finanzas de la cultura. Otra cosa inexplicable, es porque trajeron a un marrullero llamado Gonzalfo Sanchez Cristo, que de politólogo ahora oficia de sanador de heridas y medidor de terrenos de los perseguidos por las Autodefensas Unidas de Colombia y de El Pájaro de Guaduas. Su presencia la ha justificado un francés diciendo que como en Colombia hay conflicto él está bien en el grupo para explicar lo malas que son las novelas colombianas que tratan de eso.

Entre las intervenciones más destacadas figuran las del hijo de Rubayata, el nadaísta Juan Manuel Roca, que en un francés digno de André Malraux ha explicado a las audiencias porque diablos él es el heredero de Apollinare y por qué nadie, como al Penado 14, lo entiende en Colombia.

En Béziers, Montpellier y Burdeos, Hector Abad Facio y Lince ha estado hablando de la batalla de Verdum y como después de haberse dado cuenta de los julepes de las ametralladoras alemanas contra los soldados franceses, el decidió escribir un libro donde el llanto corriera no a mares sino en incesante goteo, como si estuviera recogiendo la platica que le paga Alfaguara por las miles de veces que cada vez que un lector lee en su libro su papá se muere. Según sus propias palabras:

“Visto desde Francia, Colombia parece un país empantanado en sus propias pequeñeces: quesitos y guerrillas y guerritas. Un país chiquito, lleno de mezquindades entre ricos de medio pelo, falto de rigor y de “Grandeur”. Todo lo hacemos estrecho: las avenidas, los parques. Vista desde Verdun, nuestra violencia parece una guerrita sin heroísmo, sin grandeza y sin futuro. Quesos y guerras las de Europa: lo nuestro es quesito y guerrita.”

Otro que se ha destacado, Madame Carvajal, mejor conocido como William Ospina Hernandez, se ha dedicado a hablar de cómo la semana anterior a su aterrizaje en Francia estando en la Abadía de Westminster en Londres, tuvo una alucinación y en vez de ver las tumbas de los reyes y mercenarios vio las de los poetas, pero no de ingleses, sino las de Juan Manuel Roca, Jose Mario Arbelaez, Alfredo Vanín, Armando Orozco Tovar, Darío Jaramillo, Fernando Denis, Gonzalo Márquez, José Zuleta y otros, preguntándose:

“ ¿Cómo podría estar la muerte aquí? Todo de pronto es vida, pasión, humor, ingenio, el deleite y la música. Basta avanzar un poco y estamos en presencia no de los medallones votivos sino de las aureolas de seres angélicos que están muy vivos todos, y no sólo están vivos sino que día y noche nos reparten felicidad a manos llenas con el azogue del Ministerio de Cultura?”.

Una coincidencia une tan disimiles voluntades de los escritores colombianos: ninguno, ni siquiera Vallejo, ha mencionado a Belisario Betancur, ahora que se han cumplido treinta años del Holocausto del Palacio de Justicia y la Catástrofe de Armero y el Temblor de Popayán. Ninguno tampoco se acuerda del Avión de Avianca en Mejorana del Campo, donde nunca estuvo Antonio Caballero, precisamente porque lo había dejado el aeroplano en Paris.

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Revista de creación y eventos culturales. Moderan: Doan Ortiz Zamora, Alan Bustamante Medina y Jack Farfán Cedrón, escritores peruanos.