EL PADRE REBAZA, UNA VIDA AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

viernes, 1 de diciembre de 2017

"El Diario del Padre Luis Rebaza Neira Ofrecido al Señor Jesucristo" :: JUAN MANUEL CEDRÓN PLASENCIA (compilador)






“Quiero ser santo, Jesús Mío, para agrandar tu reino, para poder ser instrumento de tus obras.
A Dios he entregado por completo mis trabajos; en los ratos de apuro, rezaré la invocación a Jesús, José y María o Sagrado Corazón de Jesús en Vos Confío.
Le pido a Dios de todo corazón me haga muy humilde, porque sin la humildad todo estará perdido. Que ningún halago me haga perder esa virtud, por el contrario que todo lo acreciente.
He venido al Seminario a servir a Dios en mi prójimo, y a no ser servido ¡Hazme humilde, Jesús mío!”
Quiero servirte con todo mi corazón, Jesús Mío, y guardarte siempre en mi corazón.

Luis Rebaza Neira


        Han pasado 25 años de su partida a los reinos celestiales del Señor y 93 años de su nacimiento. Parece no haber pasado el tiempo cada vez que uno se encuentra con alguna estampita o fotografía del Padre Rebaza, y contemplándola, se dice para sus adentros: “Gracias, padre Rebaza, por permitirme estar con vida y tener más días de servicio a los demás; gracias por haber llegado con bien a mi humilde hogar”. La vida en gracia; qué hermoso título para algún opúsculo que honrara su memoria. Y es que los pasos son así; los pasos que se andan y que hacen el camino día a día. Ser agraciados por y para el servicio; y a cambio de ello, recibir las inconmensurables dádivas de Dios. Ánimas reinantes que poco envilecidas comparten la mano, el mendrugo, el trago de agua o simplemente la grata compañía. Blando y regocijante legado que el padre Rebaza dio a todos sus condiscípulos, a sus fieles, a los campesinos que trotando largas horas a pie, llegaban al Templo “La Recoleta” para ser agraciados por el espíritu divino de este Padre universal.
Parece tan cerca su fragante olor a rosas, cuando en el velatorio más de una persona percibió esa floral fragancia de quien luego de expirar, perdura para siempre en nuestros corazones.
Y es que el padre Rebaza nos dejó en sus diarios el sabio ejemplo de la templanza, de la bondad, del sacrificio humano por los demás; pero sobre todo, de la disciplina sin par y la mesura para con todo lo material.
        Esta labor editorial, de compilar los diarios del Padre Rebaza; complementaria a la 1ra y 2da. Edición del libro El Padre Rebaza, una vida al servicio de los demás, publicados en 1993 y 2016, respectivamente, no ha sido tarea fácil, y por lo mismo, más regocijante. El compilador de estos diarios, es el biógrafo oficial del Padre Rebaza, a quien todos queremos y recordamos. Herrero, docente, escritor, caminante: Juan Manuel Cedrón Plasencia. Asaz breve su biografía. Amigo del Obispo, en ese entonces, José Dammert Bellido; discípulo espiritual del Padre Rebaza. Lo suyo es dar a los cuatro vientos las enseñanzas de nuestro Luis Rebaza Neira. Y qué mejor manera, la de que todos conozcan sus diarios, en donde se puede notar, párrafo a párrafo, una filosofía de bondad indesmayable.
“Al leerlos, amable lector, de seguro pensaréis y reflexionaréis; evidenciando que el Padre Luis Rebaza Neira fue un “Gran Maestro”, discípulo de muchos santos que él mismo menciona: Santo Domingo, San Juan Bosco, San Agustín, San Sebastián, San Francisco de Asís, San Quirino...”[1] acaso a quienes emulaba en sus actos, en su disciplina, en sus obras de sacrificio y entrega al Señor sin dudar ni una lágrima.
        “Ulteriores a las diversas notas de su diario, se consignan algunos documentos valiosos que el Sacerdote atesoraba; a saber: un escrito de Hugo Wast: “Cuando se piensa”; una carta que da cuenta de una vista panorámica acerca de la ―en ese entonces― situación de la Iglesia Católica peruana, escrita desde Tembladera, el 24 de Febrero de 1972; la misma que estaba avalada por la Conferencia Peruana de Superiores (con Licencia Eclesiástica)”[2].
“Pero su denodado interés por los libros no sólo se dio a nivel religioso, sino también bélico; es así que también se animó a recopilar una heroica y pulcramente redactada biografía del teniente Luis Reinafarje Hurtado, “Héroe del Porotillo, 1941”, durante la guerra con Ecuador”[3]. Y, ¡Oh, tesoro lírico inhallable, un hermoso poema!: “Junto a la Cruz doblada”, que en su infinito desprendimiento humano nos ha otorgado para la posteridad eclesial, la prima hermana del Padre Luis: Ysabel Neira. Algunas fotos inéditas; y por qué no, el valioso testimonio de quienes lo vieron trajinar los hermosos parajes de Contumazá, donde se iniciara como sacerdote.
        “En el libro titulado Contumazá, Centenario y el Perú (1972) existe un primoroso fragmento firmado por Juan Luis Alva Plasencia. Sigue el hermoso poema “Ruego”, de la Señora Blanca Nava de Venturí; más la venturosa y halagadora noticia: “Nuevos sacerdotes”, celebrada por el alumnado y docentes de su antiguo Colegio “San Luis”, de Barranco, del cual el Padre fue ex alumno. Una suscrita y amable noticia del Colegio Micaelino, donde el joven Reverendo lanzó “elocuentes y emotivas frases invocadas al Divino Hacedor, para que siga derramando lluvia de bendiciones sobre aquellas benditas mujeres, dignas de reconocimiento, por su labor, allá en la casa” ”[4].
        No exageramos al afirmar que seguramente existen más y más testimonios de gente que lo conoció; gente que bebió de su espiritualidad. Ulteriores publicaciones darán cuenta de ello. Porque nuestro Luis Rebaza Neira se lo merece: atleta de los caminos por santificar, merece un podio en el cielo.
La mayoría de gente, quienes lo conocíamos, sentíamos al tenerlo cerca, un aura espiritual sin par; lo considerábamos como nuestro Salvador de nuestros más torrentosos “ríos metafísicos para desesperados, como escribió un día en Rayuela Julio Cortázar. Padre de nosotros, Cordero dadivoso del pueblo. Quien durante la calma de unas pocas, simples palabras, luchaba en nuestro interior, apagando las llamas procelosas que agobiaban nuestro espíritu. No dudaba un instante al despojarse de sus vestiduras; de lo material, que es efímero; que va, que vuelve. “Patrón de los estudiantes”, nos atrevemos a llamarlo con justeza.
Quizá un torrente de manuscritos lluevan a babor de su vital cometido beatífico. Cabe mencionar hasta este punto, que sólo es don (muchas veces ignorado) de contadas personas, irradiar paz, calmar tan sólo con las palabras. Un roce espiritual de manos por el cuerpo enfermo llagado de desesperanza; un sermón tan sencillo que expresa todo un recorrido, quizá por los boscajes de nuestras vidas; que, cómo saberlo, él adivinaba en nosotros, presdigitador de la moral, numen de rebaños perdidos. Inclinaba la cabeza y escuchaba, moviendo casi imperceptiblemente los labios, como rezando por nuestras tribulaciones, bajo una luz salvadora, tenue.
El escritor rumano de expresión francesa Emil Cioran, en su opúsculo de aforismos De lágrimas y de santos, se aferra en su escritura a una experiencia insomne, de éxtasis; vale decir, que en el sacrificio el ser humano se eleva espiritualmente al éxtasis.
Tarde en la noche, se me antoja imaginar al Padre Rebaza llegando exánime de sus labores eclesiásticas, muchas veces a pie; muchas veces, según decían quienes lo vieron empapado y descalzo con los pies desollados, haciendo penitencia.
Quién pudiera soñar con la iridiscencia barnizada por una realidad duermevela, al Sacerdote, al amigo del millón de hermanos, anotando alguna entrada de sus diarios; joven, con largas ansias por cambiar el Perú católico, aquel pedacito celeste y oro donde la gente fervorosa invoca a Dios al amanecer: Contumazá. Muchas veces sacrificando horas de sueño, para entrar a ese reino epifánico que produce el tener contacto con lo divino de llevar un diario “Divino”. El hablar con las propias derrotas hasta enaltecerlas mediante la palabra y la oficiosidad, en órdenes tenaces para programar el día de mañana, que siempre es otro día, como invocando la esperanza de un cuerpo cansado que obedece al espíritu fuerte, a “un joven de carácter”. Y cómo la mente se nos hace llevadera; cómo la mente deja a un lado la desidia, la flojera, el pesimismo, y decide saltar esa gran valla del mundo, con ruido, con palabras enajenadas a la civilización del descarte; que muchas veces derrotan el altruismo, tan escaso en estos frívolos días. Esa fatalidad innombrable que muchas veces declina la canción del buen samaritano hasta envilecerlo, hasta volverlo del lado luciferino: la fatalidad del cansancio.
Pero el Padre Rebaza en sus diarios nos abre la brecha de una luz inenarrable, de una luz esperanzadora que vadea los caminos mejores; los que se cruzan descalzo; los caminos que se sudan con polvo y sol sangriento corriendo por dentro; cual procesión que en nosotros acalla; cual la agonía de las penas y los agobios que se esfuman anotando que queremos un pedacito del Perú para enaltecerlo e igualmente enaltecernos escribiendo por una ruta esperanzadora, lo inimaginable, la luz universal de los hombres; aquellas lágrimas que por vía desconocida los santos lloran hacia el cielo, en pos de una lluvia salvadora del espíritu.

                                          Jack Farfán Cedrón
Cajamarca, 28 de Noviembre de 2017




[1] Juan Manuel Cedrón Plasencia (compilador). El Diario del Padre Luis Rebaza Neira Ofrecido al Señor Jesucristo. Lima-Perú. 143 págs. Black Line Studios SAC 2017. p. 15
[2] Op. cit. El Diario del Padre Luis Rebaza Neira Ofrecido al Señor Jesucristo. p. 16.
[3] Ibid. El Diario del Padre Luis Rebaza Neira Ofrecido al Señor Jesucristo. p. 16.
[4] Ibid. El Diario del Padre Luis Rebaza Neira Ofrecido al Señor Jesucristo. p. 16.



UTÓPICO SENTIR, Por Nick Díaz Menéndez

El trance del primer suspiro. El trance del primer susurro tuyo en mi odio. Desorbitado, pero excitado. Inexplicable, pero dulce la duda que me envuelve en un sinfín de ilusas ideas, mientras mis ojos bailan con los tuyos pausadamente, donde las palabras juegan el papel perfecto para perdernos en los laberintos de un simple juego y caer bruscamente a la realidad que ambos deseamos.

Dirigí la mirada a tus perlas, a tu boca y a tus senos. Navegaba en tu aroma con mis fosas, mientras saboreaba de tu cuello, de tu carne. Luego la pecadora víbora murmuraba en tu oreja afirmando el Edén, mientras que tu miel melaba mi mano derecha por completo.

Se aceleró el galope, el corazón empezó a correr, gemías lento en mis oídos afirmando mi nombre, al mismo tiempo apretabas de mi hombría, hacia el cielo y hacia el suelo constantemente. ¡Nohmf! Moldeaban tus labios sin resistencia alguna apretando mi cinturón cuando exploraba con mis dedos lo oscuro de tus campos, pero fue más que suficiente para encender por completo tu alma rebelde. 

Me arrojaste hacia el fértil pasto donde el olor de la tierra húmeda no era más que pasajera mientras arrancaba cada prenda que ocultaba tu naturaleza.

Te tomé por el cuello mientras te penetraba suave, Minerva nació entre tus labios, haciendo poesía cada frase en cada palpada con tus almohadones. Tus gemidos en plena rapsodia electrizaron mis sentidos, despertando mi parte animal ahogándome en un abismo de egocentrismo de placer. Giramos 180º, deslicé una mano para alzarte la pierna y la otra para apretarte el cuello. Una, otra, otra y otra vez, de una manera enferma, salvaje, atinando en tu gusto, dejándome tu firma en mi espalda por mordisquear tus pezones.
    
Recostados en un rosal de espinas cortadas con mi cuerpo, donde yo estoy dispuesto, arrancar hasta tu último aliento, donde tú estás dispuesta a dar todo, sin importar el tiempo. Volviéndome un preso voluntario, un hieródulo de las perlas bajo tu escurridizo cabello.

En un juego siniestro donde ambos perdemos la razón y el miedo. Hasta que el tiempo deje de ser ajeno y sea padre… Obligándome a salir del Edén para traerme al Purgatorio.

3:00 a.m…

Despertó el loco a expandir su mente, mientras los cuerdos duermen. Expresé mientras me senté observando al infinito.

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lunes, 30 de octubre de 2017

TRANCE IV

Indeciso pensamiento
Que me acoge
Mientras respiro recuerdos,
Que fracturan mentes.
Caminando entre las ajenas palmas de Azhael,
Recordando el sueño.
De rojo manchan el altar,
Matando a la duda antes de hallarla.
No es la parca quien abraza
En la fatigada soledad que nos escucha.
Una tras otra, pena tras pena.
Como gotas de lluvia en una hoja seca,
Recorrían mis campos,
Con la culpa aun en la garganta Y
Con la razón entre mi entrecejo,
Apretando a la ira entre mis manos,
GRITANDO “¡DIOS MÍO, YA SUCUMBIÓ MI FE!”
Mientras la saliva se mezclaba con mi llanto
Siendo mi tinta hacia el papel.
Pobre, pobre hombre,
Arrodillado estando parado
Con la mente palpando el límite y

Besando el orgullo.

N i c k   D í a z   M e n é n d e z

jueves, 2 de marzo de 2017

Literania 2017 [Madrid]

Festival de la lectura

28 de abril al 7 de mayo

Parque La Vaguada (junto al centro comercial), Madrid
 El proyecto Literania se financia íntegramente con las aportaciones de los participantes, ya que no contamos con apoyo económico de ningún tipo.

martes, 21 de febrero de 2017

POESÍA ::: JUVENAL VILELA


PERRO FIEL

Con dosis exactas de labial y de frío
Aprendí a quererla 
El tiempo que dura el microondas
En calentar el libro para la cena
Y rumiando algunos besos
En el clandestino taller de su lengua
Desmantelamos palabras
-Silencios que derraman el vaso-
Acompañados de un perro.


FRONTERA

Inmóvil y tumbado en la frontera de los viernes, te pienso otra vez, en mi procesión de palabras amarillas, sin escalas en mis ojos, emboscada por mis manos, izada a mi boca; sin camuflajes, en esta casa sin víveres; jubilado al oficio de encallar libélulas…en tu muelle.


CACERÍA DE CHICHARRAS

La vida fue para él una página escrita en cursiva, cicatriz de antiguos versos que llenaron la papelera antes de leerse; dormir con los zapatos puestos, intoxicado entre tazas de café. Cuentan que volvió a las calles tras la última cacería de chicharras, con la cacerina llena de sueños, buscando centímetros cuadrados de piel…para sus besos.


RECUERDO BISIESTO


Bifurcada entre “el ser o no ser”, la tarde mide en pasos la ciudad en la zapatilla de un ciempiés. El parque con su luna de arcilla es el mismo, nuestra banca empotrada en la soledad del asfalto, su esquina redonda donde volví ayer con el último de tus besos. Cansado en el fémur que vivo, leo julio en cada vértebra de tu nombre, como el gato que aún respira en la acera, con excusas de la noche; salto de la página - habitación portátil - a este recuerdo bisiesto… ¡sin ti!

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Revista de creación y eventos culturales. Moderan: Doan Ortiz Zamora, Alan Bustamante Medina y Jack Farfán Cedrón, escritores peruanos.